El legendario nadador mendocino Gustavo Oriozabala, integrante del prestigioso International Marathon Swimming Hall of Fame, sumó este sábado 24 de octubre una nueva proeza a su palmarés al completar la ultramaratón Leme-Pontal en Río de Janeiro.
El legendario nadador mendocino Gustavo Oriozabala completó otra proeza de alta exigencia en aguas abiertas, en busca de un nuevo récord mundial y con un fin solidario
El legendario nadador mendocino Gustavo Oriozabala, integrante del prestigioso International Marathon Swimming Hall of Fame, sumó este sábado 24 de octubre una nueva proeza a su palmarés al completar la ultramaratón Leme-Pontal en Río de Janeiro.
La prueba, que une las playas de Leme y Pontal a lo largo de la costa atlántica, es considerada una de las más exigentes del continente: "Tuve la oportunidad de poder lograr una de las pruebas más duras de elite de Sudamérica. 44 kilómetros nadando a través de todas las playas de Río de Janeiro, mar adentro, de punto a punto", expresó emocionado Oriozabala.
La largada se realizó a la 1:00 de la mañana mar adentro y concluyó en la playa de Pontal tras 10 horas y 14 minutos de nado ininterrumpido.
El tramo inicial demandó una fortaleza mental extraordinaria, recorriendo la mayor parte del trayecto sin luz solar y bajo condiciones de navegación sumamente adversas: "Fue una prueba que realmente me costó muchísimo, más de lo que tenía previsto. Casi más de 25 kilómetros de noche, totalmente a oscuras, y el resto de día. La parte de noche para mí fue complicadísima, porque llegamos muy cansados a Río y esa noche tuvimos que salir nadando", relató el experimentado deportista.
A la falta de visibilidad se le sumó un oleaje fuerte e incesante que afectó tanto al nadador como a su equipo de acompañamiento: "Tuvimos oleaje en contra y de costado casi toda la prueba, y mucho más fuerte al final. El equipo sufrió también su parte, porque todos los que fueron embarcados, los camarógrafos y los que iban relatando, se descompusieron con el oleaje."
A pesar del agotamiento físico y la resistencia del mar, la determinación prevaleció: "Le tuvimos que poner todo, dejar todo y gracias a Dios nos trajimos esta prueba para Argentina, que es un orgullo."
El motor de la travesía fue la solidaridad. Oriozabala nadó como embajador de Travesía Rosa y en alianza con la Fundación Huentala y la Fundación Potenciar Solidario, con el propósito de concienciar sobre la salud femenina y recaudar fondos para donar mamografías a mujeres en situación de vulnerabilidad: "Un agradecimiento gigante a la Fundación Travesía Rosa y a la Fundación Huentala, con las que hicimos esto para recaudar fondos y donar mamografías para los controles de cáncer de mama. Espero que se haya recaudado bien y que se puedan donar muchísimas mamografías. Estoy contentísimo de poder ayudar a través del deporte a esta causa tan noble."
Cabe destacar que el cáncer de mama detectado en etapas tempranas alcanza tasas de curación superiores al 90%.
Con este logro en aguas brasileñas, el atleta avanza firme hacia su meta de conquistar su cuarta Triple Corona de natación en aguas abiertas, hito que lo convertirá en el único hombre en el mundo en poseer cuatro distinciones de este nivel.
La travesía contó con una cobertura audiovisual completa que derivará en un documental producido para El Siete, permitiendo al público revivir cada instante de esta hazaña deportiva y solidaria.