El estadio entero, extranjeros incluidos ya que todos aman a Messi, se puso de pie. Los hinchas saltando, abrazos, lágrimas, banderas ondeando y cánticos que no pararon ni un segundo. Messi, ya con 39 años, volvió a escribir otra página más de su enorme historia y los argentinos le respondieron con su amor incondicional.
Al final del partido, los jugadores saludaron a la hinchada y el estadio se convirtió en una sola voz celebrando el pase 16avos como primeros de grupo y pensando en lo que viene. Como no ilusionarse.
Fuera del estadio, las calles de Texas se llenaron de autos con banderas, bocinazos y grupos de hinchas cantando hasta altas horas de la madrugada transformaron Dallas en un pedacito de Argentina, como viene ocurriendo desde hace varios días.
El análisis del triunfo de la Selección
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Otra noche para seguir alimentando la ilusión
No fue una victoria más. Fue otra demostración de que siempre donde juegue este Selección, los hinchas argentinos protagonizarán una fiesta.
La invasión celeste y blanca se despidió a lo grande de Dallas, se trasladará a Miami para el partido del viernes y después podría tener otros destinos, pero no es el momento de adelantarse a los hechos sino de seguir disfrutando del equipo de Scaloni y de su gente.