Una triste noticia para el ambiente del básquetbol fue la noticia de la muerte del ex NBA Carey Scurry quien tuvo un paso muy destacado por el Club Mendoza de Regatas y fue uno de los mejores extranjeros que jugaron en la provincia.
Una triste noticia para el ambiente del básquetbol fue la noticia de la muerte de Carey Scurry quien tuvo un paso muy destacado por el Club Mendoza de Regatas y fue uno de los mejores extranjeros que jugaron en la provincia.
Una triste noticia para el ambiente del básquetbol fue la noticia de la muerte del ex NBA Carey Scurry quien tuvo un paso muy destacado por el Club Mendoza de Regatas y fue uno de los mejores extranjeros que jugaron en la provincia.
A los 63 años, el que algunos llamaron "El Jordan Borracho" falleció en Estados Unidos, donde surgió como un gran talento en la Universidad de Long Island y llegó a jugar en la NBA para Utah Jazz y New York Knicks, entre 1986 y 1988.
Con sus 2,01, el alero tuvo un extenso derrotero por distintas ligas en Europa hasta llegar a GEPU, en San Luis, donde fue finalista de la Liga Nacional, justo antes de arribar a Mendoza para jugar el TNA de la temporada 1993 con el gran equipo que armó Regatas y estuvo al borde del ascenso a la Liga.
De aquel paso por nuestra provincia se dividen en porcentajes similares los elogios por su juego y las historias fuera de la cancha donde nunca dejaba de sorprender por tomar cantidades industriales de cerveza, antes de un partido o en un entrenamiento, o llegar tarde incluso a un viaje de regreso a Mendoza después de un partido.
En 1995, tras su salida del club del Lago, Scurry jugó en Ferro Carril Oeste donde fue compañero de un joven Luis Scola y terminó su temporada tras ser expulsado y suspendido por pegarle una patada en el culo a un árbitro.
"Lo peor que te puede pasar es verte reflejado en la mirada imparcial de otra persona", decía la descripción de las memorias de Scurry quien también jugó en Brasil y Chile, donde fue campeón e ídolo en Colo Colo antes de dejar de jugar y retornar a Estados Unidos, más precisamente a su ciudad natal, Brooklyn, donde recibió una pensión de la NBA y participó de un programa social para difundir el básquetbol en los barrios.
En 2024 publicó sus memorias, "A Hoopster's Journey", dando cuenta de sus tiempos como jugador y su lucha contra el abuso de sustancias y otros vicios fuera de las canchas.
Este lunes, una publicación en Facebook de su hermano menor Moses, anunció que había fallecido a los 63 años dejando el recuerdo de un talento tan grande como su indisciplina.