En pleno Mundial 2026, no hay otro nombre en el ágora del café que no sea el de Francia como candidato al título. Las luces de una selección en estado de gracia lo ponen en la cima de los favoritos, incluso arriba del campeón vigente Argentina.
Con Didier Deschamps a la cabeza y la figura estelar de Kylian Mbappé, Francia va por una nueva estrella
En pleno Mundial 2026, no hay otro nombre en el ágora del café que no sea el de Francia como candidato al título. Las luces de una selección en estado de gracia lo ponen en la cima de los favoritos, incluso arriba del campeón vigente Argentina.
Didier Deschamps inició un largo camino que parece haber llegado al clímax en este 2026, título al margen. Las formas, las individualidades y los resultados lo hacen parecer imbatible y hay mucho de cierto en eso.
Francia tiene la continuidad de un proyecto a larguísimo plazo que inició el entrenador allá por 2012 (este es su cuarto Mundial, algo que solo hizo Oscar Tabárez en una sola selección) que se ha sostenido en el tiempo con el plus de la evolución permanente.
Tras el golpe en cuartos de Brasil 2014 (0-1 con Alemania), Deschamps empezó el comienzo de una nueva era. Hugo Lloris como referente y un pichón Kylian Mbappé como líder en construcción a futuro, el mayor acierto del DT y la Federación.
En el medio hubo decisiones fuertes como apartar a un por entonces Karim Benzema figura del Real Madrid o la más reciente de cortarle el sueño mundialista a un intocable de su riñón como Antoine Griezmann.
La curva ha ido en ascenso: Francia tocó el cielo con las manos en Rusia 2018, perdió en los penales la final de Qatar 2022 y está en semis en la actual edición, quedando a un partido de la marca de Brasil, hasta ahora, el único que jugó tres finales consecutivas (94, 98 y 2002).
Pero da la sensación que esta versión actual de los galos es la mejor de todas, incluso por encima de la que logró la segunda estrella. Renovó más del 50% del equipo que cayó ante Argentina y en el proceso rumbo al 2026 le explotaron figuras de nivel de elite.
Claro que el nombre propio es Mbappé, amo y señor indiscutido del equipo. Es su mejor momento, incluso por encima del título en Rusia hace 8 años. Más maduro, más referente y más figura, el delantero del Real Madrid es goleador del torneo junto a Lionel Messi (con 8) y tiene 20 tantos en 20 partidos contando sus tres ediciones. Una locura.
Junto a él aparecen, Dembelé, Koundé, Upamecano y Rabiot, los otros sobrevivientes del Mundial anterior si del equipo titular hablamos, un quinteto al que se le suman las gratas apariciones de Olise, Doué y Cherki.
Ese es el plus de este equipo demoledor en ofensiva: en el proceso rumbo al 2026, a Francia le explotaron dos fuera de serie como Olise y Doué, algo que, por ejemplo, a Argentina no le ocurrió en estos 3 años y medio (juega con 11 que salieron campeones en Qatar).
En el camino tuvo que parirla con un dignísimo Paraguay pero antes sacó sin problemas a Suecia en 16vos y después a Marruecos en cuartos. España será, sin dudas, la primera gran prueba por delante, aunque los ibéricos parecen estar un escalón por debajo.
Sin dudas, el rival que puede cortarle las alas es, otra vez, la Selección argentina, también por debajo en las apuestas populares. De darse la reedición de la final Qatar 2022, tendremos en el Met Life de Nueva York otra cita con la historia.
Amor al margen, el candidato es Francia, resultado de un serio trabajo que ya saborea con la cosecha de sus frutos, sea o no campeón en este Mundial.