El Gran Premio de la Ciudad de México ofreció una jornada vibrante y repleta de incidentes que no solo dejó resuelta la corona del campeonato, sino que le brindó a Franco Colapinto la revancha perfecta para cortar una seguidilla adversa. En una prueba con neutralizaciones y fricción constante, el piloto argentino exhibió madurez conductiva para esquivar los roces de la pista, sostener un ritmo competitivo y volver a ver la bandera a cuadros dentro de la zona puntuable.








