La jornada de este domingo cerró el Gran Premio Coronación del Turismo Nacional, competencia con la que una de las categorías más populares del país volvió a Mendoza después de varios años de espera.
La jornada de este domingo cerró el Gran Premio Coronación del Turismo Nacional, con el que una de las categorías más populares del país volvió a Mendoza después de varios años de espera.
La jornada de este domingo cerró el Gran Premio Coronación del Turismo Nacional, competencia con la que una de las categorías más populares del país volvió a Mendoza después de varios años de espera.
Como era de esperar, y como ocurrió en cada actividad de la semana, hubo muy buena convocatoria de público y la pasión fierrera de los mendocinos reapareció en su máxima expresión en San Martín.
Con la organización de la AVE (Asociación de Volantes del Este) y APAT, el fin de semana fue intenso y tuvo la particularidad de que en todas las categorías hubo pilotos mendocinos con mucho protagonismo.
Nada mejor para los fanáticos locales que tener a Berni Llaver peleando por el campeonato del Turismo Carretera 2000, o ver a Gonzalo Antolín peleando por el título de la Clase 2 del TN y ni hablar de tener en pista a Julián Santero, campeón del TC del año pasado y consagrado recientemente en la Clase 3.
Hasta Tomás Vitar, flamante campeón del Turismo Pista, mostró sus virtudes en la cinta asfáltica del Autódromo Ciudad de San Martín.
Tal vez en Europa sea distinto, pero en América el automovilismo tiene otra liturgia para el aficionado. Las carreras de NASCAR o las distintas categorías de nuestro país tienen algo en común, y tiene mucho que ver con lo tribal, y el ritual del fuego y las carnes asadas.
En San Martín, sin importar la hora, no faltaron los campamentos de amigos ni los asados a "espeto corrido" cerquita de la pista del Autodromo Ciudad de San Martín.
Entre serie y serie el numeroso público recorrió la zona de servicios con puestos de merchandising, gastronomía y espió los boxes buscando la foto o selfie con los protagonistas.
La espera a la vera de las rutas en la época de las cupecitas ahora se codea con los modernos circuitos, los food trucks y la tecnología, pero algo sigue intacto: la pasión por los fierros.