Carlos Kirmayr es una institución del tenis sudamericano, pero para los argentinos fue el coach que llevó a Gabriela Sabatini a su máximo logro, además de haber sido un adversario de Guillermo Vilas y Batata Clerc en el circuito.
En diálogo exclusivo con Ida y Vuelta con Gabrielli, el emblemático exjugador y entrenador brasileño repasó los secretos del US Open 1990, su academia y su entrañable vínculo con las leyendas del tenis argentino.
Carlos Kirmayr es una institución del tenis sudamericano, pero para los argentinos fue el coach que llevó a Gabriela Sabatini a su máximo logro, además de haber sido un adversario de Guillermo Vilas y Batata Clerc en el circuito.
Nacido el 23 de septiembre de 1950 en San Pablo, fue el jugador número uno de Brasil, representó a su país en la Copa Davis durante 15 temporadas (luego fue capitán) y alcanzó la élite siendo número 5 del mundo en dobles y 36 del ranking ATP en 1981, venciendo a figuras como John McEnroe, Ivan Lendl e Ilie Nastase.
Hoy, a los 75 años, Kirmayr combina la vida familiar con la formación de jóvenes talentos. Al atender la llamada de Radio Nihuil, reveló: "En la realidad estoy en Georgia, al lado de Florida. Mi hijo estudia en la universidad aquí, entonces lo vine a visitar".
Asimismo, detalló el proyecto deportivo que lidera en su tierra natal: "En Brasil, en Serra Negra, en el estado de San Pablo, tengo un centro de entrenamiento donde mi programa es alto rendimiento y llevo chicos y chicas normalmente al tenis universitario americano".
En su faceta como entrenador, Kirmayr guió durante cinco años a Gabriela Sabatini, conduciéndola a ganar el US Open en 1990 y el Masters de 1994, además de haber entrenado a Conchita Martínez, a quien llevó hasta el puesto número 2 del mundo. Arantxa Sánchez y el francés Cédric Pioline.
Durante la entrevista, se compartió un testimonio de Sabatini en el que la ex número 3 del mundo rememoró cómo Kirmayr le organizaba paseos a caballo en la playa o salidas en moto después de los partidos para liberar tensiones.
Al escuchar las palabras de Gaby, el técnico explicó la razón detrás de esa particular metodología: "Ella estaba tan enfocada en todo... es una mujer perfeccionista, no hace cosas por la mitad. El tenis lo llevaba con tanta intensidad y responsabilidad que yo veía que tenía que tener algunas escapadas. Escapar un poquito para ver otras cosas, disfrutar y reírse de otras cosas lindas que están en la vida"
Sobre la personalidad de la campeona argentina, Kirmayr destacó: "Siempre fue muy atenta, muy seria, muy detallista... le gustaba hacer las cosas bien hechas".
Luego reveló que su último encuentro con Gabriela Sabatini fue en San Pablo, en febrero, al tiempo que expresó su felicidad por ver la vigencia del cariño popular hacia ella: "Para mí fue mucha alegría verla... ver cuánto es querida, cuánto la gente la quiere y disfrutando en grandes eventos como el US Open y en el homenaje a Federer en el Salón de la Fama".
"Es muy difícil llegar a ser una jugadora top y mantenerse es más difícil todavía. El estilo de vida, la dedicación diaria, yo creo que duele más a la mujer. No hay una jugadora que hoy mantenga su posición por mucho tiempo. Tuvimos a Sabalenka dos años y antes Osaka jugó bien un tiempo y se cansó emocionalmente".
"Todas las tenistas tienen cosas especiales: Gaby en su época jugaba con Seles, Graf, el final de Martina (Navratilova), Arantxa, Conchita (Martínez), Maleeva...Capriati, había un grupo muy muy fuerte de chicas que jugaban bien y cada una tenía sus particularidades".
Al repasar los momentos más duros de su carrera dentro del court, Kirmayr señaló sin dudar a Guillermo Vilas como su contrincante más complejo, reconociendo una auténtica "paternidad" deportiva: "No sé si fue el mejor, pero fue al único que nunca le gané: Guillermo Vilas, nuestro querido, mi hermano de vida".
Entre risas y nostalgia, recordó: "Jugamos unas 13 o 15 veces... y nunca me dejó ganar, ni una sola vez, a pesar de ser amigos".
Más allá de los resultados en cancha, el brasileño resaltó la revolución que provocó Vilas en el circuito: "Fue un tipo ejemplar que cambió el tenis, cambió el sentido de la preparación física. Fue el primero en viajar con su entrenador físico... lo quiero muchísimo".
Consultado sobre la inagotable cantera de tenistas masculinos que genera la Argentina a diferencia de otros países de la región, Kirmayr apeló al humor para ponderar la competitividad nacional: "En Sudamérica, Argentina da una aula superespecial de cómo hacer jugadores hombres... Yo quiero saber el secreto, ¿qué comen los argentinos? ¿Qué tipo de bife es este que hace que hagan tan buenos jugadores? ¡Debe ser el Angus Porteño!".
Antes de despedirse, el histórico ex tenista dejó un reconocimiento especial para la prensa deportiva de nuestro país, resaltando su papel clave en la expansión del deporte en toda la región: "El periodismo argentino ayudó mucho con toda la información del tenis para Sudamérica".
La entrevista completa a Carlos Kirmayr