México comenzó con el pie derecho su participación en el Mundial 2026 al vencer por 2-0 a Sudáfrica en el mítico estadio Azteca. Raúl Jiménez, autor del segundo gol del Tri, se transformó en uno de los grandes héroes de la jornada.
Raúl Jiménez anotó un gol en el debut de México en el Mundial 2026. El delantero jugó con una protección en su cabeza tras una dolora lesión sufrida años atrás
México comenzó con el pie derecho su participación en el Mundial 2026 al vencer por 2-0 a Sudáfrica en el mítico estadio Azteca. Raúl Jiménez, autor del segundo gol del Tri, se transformó en uno de los grandes héroes de la jornada.
Lo llamativo es que el delantero de 35 años disputó este compromiso portando una visible protección especial en su cabeza. Para encontrar una explicación debemos recordar la durísima lesión que sufrió en 2020. Fue un episodio trágico en el marco de un partido de la Premier League, el cual casi termina con su carrera profesional y puso en riesgo su vida.
Todo ocurrió el 29 de noviembre de 2020, en medio de la pandemia de Covid 19, durante un partido de la Premier League entre el Arsenal y el Wolverhampton. Tras una pelota parada Raúl Jiménez tuvo un fuerte choque de cabezas con David Luiz.
El impacto entre ambos jugadores fue inmediato y muy fuerte, provocando que el mexicano se desplomara en la cancha, quedando inconsciente y con el rostro ensangrentado. La expresión de sus compañeros y rivales lo decía todo: Jiménez no estaba bien.
El diagnóstico médico oficial determinó una grave fractura de cráneo con daño óseo y sangre dentro de su cerebro, una lesión que puso en riesgo su carrera deportiva y también su vida.
Recientemente, en declaraciones a Claro Sports, el propio futbolista se refirió a lo sucedido: “No recuerdo ir hacia ese córner. Sé cuándo fue, pero no es algo que yo esté pensando todo el tiempo. No me acuerdo de nada. Fue como si me hubiera quedado dormido y desperté”. En su momento, los médicos le transmitieron la gravedad de la situación: “Me dijeron que fue como un milagro”.
Por el mismo medio su esposa, Daniela Basso, se refirió a la preocupación que la invadió en aquel entonces: “Fue muy difícil porque a partir del momento esperé la llamada… yo le hablé a todas las personas que conocía en Wolverhampton. No me sabían decir nada, hasta que recibí la llamada del doctor y me dijo: ‘Vente al hospital ahorita’”. Con dolor, añadió: “Creo que fue más difícil para nosotros como familia, para sus padres, para sus hermanos y para mí. Pensar que pudo haber sido algo fatal… creo que fue el momento más difícil de toda mi vida”.
El proceso de recuperación y rehabilitación fue sumamente largo y exigente, tanto física como mentalmente. “Quería volver al mismo nivel, pero también demostrar que era más fuerte”, afirmó el atacante, quien destacó el apoyo de sus compañeros, club e hinchas.
Bajo la estricta supervisión de especialistas que monitorearon su evolución antes de autorizar el regreso a la competencia, Jiménez comenzó a utilizar el casco protector. Los especialistas le recomendaron mantenerlo como medida preventiva para resguardar la zona afectada y evitar un percance en caso de un roce.
Casi un año después del grave incidente, volvió a las canchas en medio de altas expectativas. Su retorno con los Wolves representó un momento simbólico en el Molineux Stadium, donde los hinchas lo recibieron con muestras de apoyo reconociendo su resiliencia.