El festejo no terminó ahí: Lukaku también realizó un movimiento similar al baile de Donald Trump, después de que el presidente de Estados Unidos reconociera que había pedido a la FIFA revisar la sanción de Balogun, expulsado en el partido anterior.
La decisión del organismo de dejar en suspenso la suspensión automática del atacante estadounidense generó un fuerte malestar en Bélgica, que consideró irregular el procedimiento y advirtió antes del partido que impugnaría la presencia del futbolista si finalmente jugaba.
Tras el gol, Lukaku también dirigió su mirada hacia la zona de los palcos, donde se encontraba el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. El delantero se limitó a señalar hacia ese sector con gesto desafiante, antes de ser abrazado por sus compañeros cerca del banderín del córner.
Bélgica finalmente se vistió de justicia por el fútbol y avanzó a cuartos de final de la Copa del Mundo 2026 y en dicha instancia se medirá ante España.