En una noche consagratoria para el Como de Cesc Fàbregas frente al Lens, como visitante, el fútbol pasó a un segundo plano con el gol de Nico Paz.
En una noche consagratoria para el Como de Cesc Fàbregas frente al Lens, como visitante, el fútbol pasó a un segundo plano con el gol de Nico Paz.
Fue en el minuto 40. Tras culminar un contraataque letal con una definición impecable para poner el 3-0, Nico Paz no pensó en la euforia del resultado ni en su brillante actuación: su primer impulso fue correr directo hacia el banco visitante.
Allí tomó una camiseta con el rostro de Jesús de Miguel y la exhibió con solemnidad ante todas las cámaras. El delantero del CD Tenerife, de apenas 30 años, murió este martes tras sufrir un paro cardiorrespiratorio producto de un duro choque con el portero del Andorra, Jesús Owono. La noticia sacudió al fútbol español y golpeó de lleno el corazón del volante de la Selección argentina.
Nacido en Santa Cruz de Tenerife y formado en la cantera del club isleño —donde también dejó huella su padre, Pablo Paz—, Nico Paz ya había expresado su consternación en redes sociales con un sentido mensaje: “No me lo puedo creer. Mucha fuerza a toda su familia y amigos en estos momentos tan duros. Descansa en paz”. Sin embargo, llevar ese duelo personal y colectivo al mayor escenario del fútbol mundial como es la Champions League convirtió su gol en un tributo imborrable.
Aunque el marcador culminó en una contundente victoria 9-1 para los italianos —con 3 tantos de Anastasios Douvikas, uno de Lucas Da Cunha, Marc-Oliver Kempf, Mattia Liberati, Martin Baturina y Matteo Papaccioli—, la imagen que quedó grabada en la retina de todos no fue táctica ni deportiva. Fue la de un joven crack recordando sus raíces y despidiendo a un compañero con el más puro gesto de respeto.