Ismael Cortez atraviesa un gran presente en Gimnasia y Esgrima. Luego de dejar atrás una lesión de ligamentos cruzados en el 2024, el lateral derecho regresó a las canchas tras varios meses de recuperación y hoy lo disfruta.
El lateral del Lobo pasó por los micrófonos de Ovación en Radio Nihuil y habló de su recorrido profesional y de su vida por fuera de la faceta de jugador.
Ismael Cortez atraviesa un gran presente en Gimnasia y Esgrima. Luego de dejar atrás una lesión de ligamentos cruzados en el 2024, el lateral derecho regresó a las canchas tras varios meses de recuperación y hoy lo disfruta.
En una extensa y entretenida entrevista con Ovación, en Radio Nihuil, Ismael Cortez hizo un repaso de su recorrido profesional, a la par que contó algunas intimidades de su vida personal.
El lateral derecho del Lobo volvió a ser titular ante Chacarita, en la fecha 16 de la Primera Nacional. Su vida volvió a girar en torno a la pelota y así contó lo que le dejó la lesión en diálogo con Nihuil. "En lo personal me dejó un montón de cosas. Fueron 9 meses que pasé de estar compitiendo al 100 a estar todo el tiempo en mi casa. Me quedó el volver a ver el fútbol de otra forma. Yo nunca lo vi como un trabajo, yo amo el fútbol y me encanta. La lesión me reforzó ese amor, ese cariño, con el fútbol en una concentración, en un viaje. La cabeza a veces juega en contra", contó Ismael Cortez.
El futbolista tenía en ese entonces una propuesta en la Primera División del fútbol argentino, nada más ni nada menos que para llegar al hoy campeón Platense y no pudo concretarla. "Yo tenía oferta de Primera y quería volver a esa categoría y justo me lesioné", relató. Su meta era seguir teniendo rodaje en la máxima pero no pudo darse. De todas maneras, el positivismo hoy prima en el futbolista: "Estoy contento por el presente del equipo. Es muy lindo volver y seguir ahí en competencia".
De la final perdida ante San Martín de San Juan, Ismael Cortez agregó: "Tenemos la espina de la final pasada".
Ismael Cortez tuvo sus inicios en el Centro de Empleados de Comercio y luego a su vida llegó Godoy Cruz para empezar la senda del profesionalismo. "Estaba jugando en el CEC y un día me llevaron al seleccionado mendocino. Salimos campeones del torneo nacional de ese año y el técnico de ese equipo me ofreció ir a la 5ta división de AFA de Godoy Cruz. Después de un año y medio me subieron a Reserva con Diego Davobe". Esa camada del Tomba emitió jugadores que luego llegaron a la Primera División. "Compartí ahí con Badaloni, Burgoa, Bullaude, Ábrego, Facu Rodríguez (hoy en Estudiantes de la Plata). Toda esa camada de la 2000 subimos".
"Cuando llegué al Tomba jugaba de volante central y, como había varios volantes, un entrenador me preguntó si me animaba a jugar por derecha y ahí empecé como lateral", confesó sobre su perfil como jugador en los inicios. "Empecé jugando de defensor y, cuando llegué a Gimnasia que estuve jugando en Liga Mendocina, jugaba de volante por derecha. No jugué de lateral. En el plantel de Primera ya después sí jugué desde el principio de lateral derecho".
Sobre cómo llegó al mensana, Cortez contó: "A Gimnasia llegué por un técnico que tenía en inferiores de Godoy Cruz que conocía a un ayudante de campo de la Liga del Lobo. Este DT le dijo al ayudante que yo había quedado libre de Godoy Cruz y ahí me llamaron. En ese momento, tenía ofertas de clubes de acá pero no quería bajar tanto de categoría". Así empezó a escribir su historia en el Lobo en el 2022.
A mediados del 2022, Ismael Cortez emigró a Rosario Central y dio su salto por primera vez a la Primera División. "Me pasó todo tan de golpe que no tuve tiempo de asimilarlo. En un lapso de un año y medio pasé de estar sin club a estar en Primera División, con Carlos (Tévez) dirigiéndome en cancha de Central que es una cosa de locos". Fue por pedido del Apache que el lateral llegó al Canalla. "Tévez que se contactó con mi representante".
Allí jugó 28 partidos y marcó un gol y fue campeón en 2023. Tuvo la oportunidad de protagonizar un clásico ante Newell's y vivir la fiebre futbolera rosarina. "Dos semanas antes del clásico me decían por la calle: 'Che Cortez, fijate que ya viene el clásico, dale". Esa edición la ganó Central 1 a 0 en el Gigante de Arroyito.
Pero su mejor recuerdo fue el del entrenador: Carlos Tévez. "Tévez me dejó una gran imagen. Yo le agradecía mucho a él por la oportunidad. Me quedó de él que tenía un gran trato con el jugador, lo entendía de 10 porque hasta hace poco lo había sido. De los técnicos que tuve, Carlos fue el que más llegada tenía al futbolista".
Una anécdota inolvidable -previa al clásico- fue la que vivió Ismael Cortez con el Apache, en una gran muestra de humanidad del ídolo de Boca. "Cuando llegué a Central, empecé a jugar y no tuve tiempo de buscar alquiler. En ese lapso de tiempo me tocaba jugar el clásico y yo quería que viniera alguien de mi familia a verme pero no tenían donde quedarse y yo no tenía un lugar que ofrecerles. Entonces Tévez se me acercó un día y me preguntó si alguien iba a ir a verme al clásico, le dije que no sabía por el tema de no tener donde hospedarlos. Al otro día salimos de entrenar y me dijo que invitara a mi familia que él había arreglado para que se quedaran en el hotel que iba a alojarse toda su familia. Para mí fue muy importante". Sin dudas un recuerdo memorable con el entonces entrenador Canalla.
La vida de Ismael Cortez siempre tuvo un objetivo claro: ser jugador de fútbol. Poco a poco fue abriéndose el camino para que así llegara a tener el presente que tiene hoy. "Desde chiquito, en el primer momento que empecé a jugar, no tuve otra cosa en la cabeza que ser jugador de fútbol". Pero ese sendero nunca es fácil y así lo compredió el jugador: "Tuve un montón de compañeros que eran crack y no llegaron. Hay muchos factores para poder llegar que a veces no se da. Yo no me imaginaba otra cosa que no siendo futbolista".
Además, el defensor contó una intimidad de su familia en ese sueño primero. "Mi papá no entiende nada de fútbol. Mi mamá es más futbolera pero mi papá no". En una familia no muy futbolera, el jugador llegó a contagiar la pasión. "Mi papá estuvo toda la vida metido en un taller, yo trabajé con él un tiempo. Hoy ve fútbol porque estoy yo", confesó.
En plena temporada, Ismael Cortez volvió a sumar minutos con la casaca mensana y sin dudas tiene toda la segunda rueda por delante para volver a mostrar la mejor versión de sí y cumplir uno de sus sueños que es volver a la Primera División y emigrar a las grandes ligas del fútbol mundial.