El día después de mañana. Independiente Rivadavia ganó un partido que empezó y terminó entrada la madrugada del sábado. La tormenta terminó en una noche perfecta porque fue victoria en casa con el aniversario 113 como frutilla de la torta.
En una noche que tuvo de todo, Independiente Rivadavia sacó adelante un partido duro con la muñeca del entrenador y la respuesta de sus jugadores
El día después de mañana. Independiente Rivadavia ganó un partido que empezó y terminó entrada la madrugada del sábado. La tormenta terminó en una noche perfecta porque fue victoria en casa con el aniversario 113 como frutilla de la torta.
Alfredo Berti volvió a plasmar en su pizarra los mismos nombres que se estrenaron con victoria en la Copa Argentina. El modelo con 5 defensores parece haberlo convencido y esa estructura defensiva de Osella, Villalba, Costa, Studer, Elordi y Bottari le dieron solidez para blindar a un Bolcato espectador en el primer tiempo, hasta el penal.
La otra parte del plan también tuvo chispazos interesantes: Florentín fue primer pase en la salida más el doble comando de los pies sensibles de Gómez y Fernández flotando por atrás de un Alex Árce más eslabón en la cadena del juego que finalizador de jugada.
El empate, inmerecido, del Loco Díaz y el vendaval que se desató en el cielo del Bautista Gargantini parecieron nublar la partitura, pero fueron solo 15 minutos. El Decano arremetió pero Bolcato le puso los guantes a tres ataques para dejar a la Lepra en partido.
Alfredo Berti entendió que a su dibujo fetiche le sobraba un central y metió mano a tiempo: afuera Costa y Osella a la zaga para armar línea de cuatro volantes, con Sartori como segunda punta, cerca del paraguayo Arce. Independiente Rivadavia se acomodó y tuvo su premio con el 2 a 1 del propio Osella a la salida de un tiro libre.
De inmediato, Alfredo Berti volvió a resetear su dibujo táctico para volver a blindar su equipo con los cinco defensores: Bonifacio, Villalba, Osella, Studer y Elordi más Bottari y el oxígeno que aportaron los ingresos de Crego, Atencio y Vázquez.
Bolcato fue, otra vez, espectador, y la Lepra metió una victoria que tuvo absolutamente de todo para celebrar 113 años de vida con un arranque ideal: clasificación en Copa Argentina y estreno en el Apertura con triunfo. Que se venga Huracán.
"Al equipo lo vi bien. Hicimos un gol, tuvimos 3 o 4 chances para hacer otro gol y que sea más abultado el marcador. Y después, bueno, vino todo lo otro, la tormenta y el segundo tiempo se desnaturalizó un poco.Yo creo que el equipo bajó el ritmo, pero tuvo paciencia, estuvo tranquilo y golpeó en el momento que tenía que golpear para cerrarlo con tranquilidad", puntualizó el santafesino.