Cadena de favores

La familia mendocina asaltada en Mar del Plata destacó la solidaridad que recibió: un jubilado les ofreció el auto

El sanrafaelino Jesús Matmud contó que, tras el violento robo en Mar del Plata el primer día de sus vacaciones, recibió ayuda inesperada para reponerse

El asalto que sufrió una familia mendocina en Mar del Plata, mientras llegaba a pasar sus vacaciones, fue tan violento como inusual y tuvo una rápida repercusión mediática. Delincuentes se llevaron la camioneta y la casilla rodante en la que viajaban, con 2 niños adentro y sus padres. Sus otros 2 hijos quedaron abandonados en la ruta.

La secuencia de terror, que fue calificada como “cinematográfica”, generó conmoción tanto en Mendoza como en la ciudad balnearia. Sin embargo, con el correr de los días, el eje de la historia se corrió de lo policial a la red de solidaridad que sostuvo a la familia mendocina.

Así lo expresó Jesús Matmud, uno de los mendocinos asaltados, en una entrevista brindada a Canal 7 de Mendoza.

Casilla rodante familia mendocina
La casilla rodante fue encontrada al día siguiente del robo totalmente desmantelada.

La casilla rodante fue encontrada al día siguiente del robo totalmente desmantelada.

Allí dejó en claro que, más allá del episodio traumático, lo que hoy elige destacar es la cantidad de gestos solidarios que recibió él, su esposa y sus 4 hijos (de 2, 6, 8 y 9 años) cuando se quedaron prácticamente con lo puesto, lejos de su provincia y sin posibilidad inmediata de regresar.

El sanrafaelino puso énfasis en el acompañamiento, la contención y en la respuesta social que, según dijo, fue clave para poder atravesar los días posteriores al robo.

familia mendocina mar del plata
Los hijos de la familia Matmud vivieron un episodio muy traumático al llegar de vacaciones a Mar del Plata.

Los hijos de la familia Matmud vivieron un episodio muy traumático al llegar de vacaciones a Mar del Plata.

La solidaridad que llegó de todos lados

Tras el asalto, la familia mendocina quedó en una situación crítica. Sin dinero, con el vehículo dañado y con pertenencias perdidas, debieron reorganizarse en medio de la angustia y con una logística inesperada: talleres mecánicos, denuncias policiales y gestiones para poder volver a poner la camioneta y la casilla rodante en condiciones.

En ese escenario, Matmud destacó la respuesta de vecinos, medios de comunicación y autoridades locales. Mencionó especialmente el acompañamiento de la Municipalidad de General Pueyrredón, que ofreció asistencia y un lugar para alojarse en el camping municipal, y el accionar policial, que -según relató- actuó con rapidez y presencia desde el primer momento.

Pero fueron los gestos individuales los que más lo marcaron. Habló de personas que se acercaron para ofrecer ayuda concreta, incluso sin conocerlos. Entre ellas, un jubilado de 75 años que lo llamó para poner a disposición su vehículo, aun reconociendo que atravesaba dificultades económicas propias. “Esas cosas son aliento al alma”, resumió.

También destacó a un amigo, Rodrigo, quien los alojó en su casa mientras resolvían su situación.

La familia mendocina pidió frenar la colecta

Auto robo familia mendocina

En medio de esa ola de solidaridad, se impulsó una campaña para reunir fondos que permitieran a la familia mendocina afrontar los gastos inmediatos. Sin embargo, una vez cubiertas las urgencias principales, Matmud pidió públicamente que se dejara de enviar dinero.

Explicó que lo recaudado alcanzó para cambiar el tambor de la camioneta y hacer una llave nueva, ya que la original había sido robada durante el asalto. “No hacía falta más”, aclaró, y remarcó que prefería cerrar la colecta antes que extenderla innecesariamente.

El gesto no pasó inadvertido. En un contexto donde muchas veces se sospecha del aprovechamiento de situaciones límite, la decisión fue leída como una muestra de coherencia y agradecimiento genuino. “Lo único que queda ahora es agradecer”, insistió.

Mientras la familia mendocina termina de reparar la camioneta y la casilla rodante para definir su regreso a San Rafael, Matmud elige quedarse con esa otra cara de la historia: la de una red de apoyo que apareció cuando más se la necesitaba y que, al menos por un momento, logró contrarrestar la violencia de un hecho que difícilmente olvidarán.