Ese encuentro se disputó en Seattle, es decir, el Inter Miami hizo las veces de visitante. Y el equipo local lanzó una campaña para evitar que el fenómeno Lionel Messi se haga notar en las tribunas durante la final de la Leagues Cup.
La propuesta del equipo de la MLS fue que cualquier hincha se acercara a un stand donde debía entregar una camiseta de Lionel Messi (de cualquier club o de la Selección) y a cambio se llevaba una camiseta oficial del Seattle Sounders.
Según informaron oficialmente, aproximadamente 100 personas se acercaron hasta el lugar para desechar su camiseta de Lionel Messi y llevarse una nueva del otro equipo. Claro que el número terminó siendo ínfimo, teniendo en cuenta que en el estadio había aproximadamente 66.000 espectadores ese día.