Al reconocer de inmediato la imponente figura del arquero argentino, los vecinos no dudaron en frenar para darle una mano. Lejos de tomar una actitud distante, el propio Dibu Martínez se metió al barro junto a ellos para intentar solucionar el problema.
La odisea demandó más de tres horas de trabajo continuo e incluyó el uso de herramientas, lingas y hasta la ayuda de un pequeño tractor que el futbolista fue a buscar a un campo cercano para poder liberar los autos.
Durante todo ese tiempo, la conversación transcurrió con absoluta sencillez y calidez humana. Según relataron los propios protagonistas, no se habló de fútbol ni de las hazañas con la camiseta albiceleste, sino que se dio una charla común y corriente entre vecinos que colaboraban para salir de una urgencia en medio del camino.
El inolvidable regaló que entregó Dibu Martínez
Tras sacarse fotos y firmar autógrafos en unos posters que los vecinos llevaban consigo, el Dibu Martínez sorprendió a Leonardo con un gesto que no estaba en los planes de nadie: detuvo su marcha, se quitó el camperón oficial de la AFA que llevaba puesto y se lo entregó en mano como muestra de profundo agradecimiento.
El vecino no pudo contener la emoción y quebró en llanto ante la humildad de la figura nacional, en un cierre perfecto para una tarde de campo que terminó convertida en una anécdota inolvidable.