Drew Fischer es el encargado de impartir justicia en el partido de la Selección argentina y Cabo Verde.
El cuerpo arbitral confirmado para el partido de la Selección argentina
La terna se completará con las presencias de sus compatriotas Micheal Barwegen y Lyes Arfa, quienes se desempeñarán como los jueces de línea a los costados de las bandas.
La organización del torneo continental determinó que los roles de asistencia y soporte tecnológico queden en manos de destacadas profesionales latinoamericanas.
La mexicana Katia García ocupará la función de cuarta árbitra al borde de los bancos de suplentes, mientras que la colombiana Sandra Ramírez asumirá la gran responsabilidad como AVAR, velando por la transparencia en cada revisión de jugadas desde las cabinas de video.
El canadiense será el árbitro de la Selección argentina en 16avos de final.
Con 45 años de edad, Drew Fischer arriba a este crucial compromiso internacional transitando el momento de mayor madurez de su carrera profesional. El oriundo de Calgary se ha consolidado en las últimas temporadas como uno de los colegiados más consistentes y respetados de la CONCACAF, una condición que le valió el respaldo definitivo de las comisiones evaluadoras de la FIFA para ser parte de la cita máxima.
La Selección argentina buscará clasificar a los octavos de final.
La trayectoria de Drew Fischer
El currículum del referí canadiense expone a las claras su vasta experiencia en partidos de alta tensión emocional y rigor físico. Además de ser una figura corriente en el día a día de la Major League Soccer (MLS), Fischer cuenta con un importante de recorrido internacional tras impartir justicia en instancias decisivas de la Copa Oro y las finales de la Nations League de la CONCACAF.
Otro factor determinante para su designación en el Mundial 2026 radica en su absoluto dominio de las herramientas tecnológicas modernas. El árbitro norteamericano acumula cientos de horas de experiencia operando los sistemas de videoarbitraje (VAR) en torneos de primer orden global, una especialización altamente valorada por la FIFA para asegurar que el desarrollo del juego limpio no se vea alterado por fallos de apreciación apresurados.
De esta forma, las piezas organizativas terminan de encajarse en la antesala de una batalla futbolística que promete alta intensidad. Con las tarjetas en manos de un juez que conoce a la perfección el entorno norteamericano, la Selección Argentina saltará al césped con el firme propósito de plasmar su superioridad técnica sobre los africanos y continuar con paso firme en la defensa de la corona mundial.