La mayoría de las personas disfruta el maní como snack y automáticamente los tira a la basura si estos están pasados o con gusto a humedad. Sin embargo, lo que parece un simple residuo puede convertirse en un recurso valioso para el hogar. El maní tienen múltiples usos prácticos y económicos que se convierten en un tesoro poco conocido.
Reutilizarlas no solo ayuda a reducir residuos, sino que también aporta beneficios concretos en plantas, compostaje e incluso en el mundo culinario.
Por qué el maní es un tesoro
Cuando vamos a comprar algo para picar y buscamos que sea relativamente sano, el maní sin sal es la mejor opción y que además de ser un buen snack se puede reversionar en miles de formas permitiendo que sean usadas nuevamente. Requiere práctica acordarse, pero es bueno saber que todo puede reutilizarse siempre y cuando sea útil y seguro.
Tener maní sin sal siempre a mano es un tesoro por los beneficios que aporta, entre ellos:
- El maní es un alimento de alto valor biológico.
- Es rico en nutrientes esenciales.
- Reduce el colesterol LDL y aumenta el HDL.
- Tiene acción antioxidante y antiinflamatoria.
- Mejora de la función cognitiva y emocional.
- Regula el metabolismo de la glucosa.
- Ayuda a procesar mejor los nutrientes y desechos del organismo.
- Tiene un gran aporte de fibra y salud intestinal.
- Aporta minerales como el magnesio y el hierro.
- Bueno para el fortalecimiento muscular, como antioxidante y regenerador celular.
- Contiene grasas insaturadas que pueden apoyar la salud cardiovascular.
Reciclaje: cómo reutilizar el maní que te sobró
Una genial idea para reutilizar el maní humedecido o que te sobró, es hacer mantecol o mantequilla de maní. La segunda opción es la más practicado dado a su excelente sabor, múltiples opciones de consumo y rapidez con la que se prepara.
Primero, tenés que juntar los siguientes elementos: maní tostado sin sal y sin piel con sal. Luego, para que tenga un sabor exquisito, tenés que tostar el maní sin quemarlo y ponerlo en una procesadora o licuadora para procesar durante varios minutos.
Verás que se formará un polvo y después de eso se forma una pasta espesa, hasta que finalmente se vuelva cremosa al liberar sus aceites naturales. Si la mezcla queda muy seca, agrega un poco de aceite neutro para mejorar la textura. Suma sal o un toque dulce si querés y mezcla bien.
Por último guarda en un frasco hermético en la heladera y tendrás al alcance de la mano una mantequilla de maní casera para untar tostadas, preparar salsas, sumar a licuados, como relleno de postres o como aderezo para frutas o yogur.






