Hay una realidad ineludible y netamente futbolística detrás del rendimiento del ex-Boca: la falta de ritmo. Molina llegó a la cita mundialista con los días contados tras sufrir un desgarro muscular apenas un mes antes del debut.
El lateral derecho, un puesto que genera debate
La exigencia física de este torneo es total, y frente a la velocidad y el despliegue físico que propone el seleccionado de Cabo Verde, las transiciones defensivas del cordobés quedaron bajo la lupa. Las marcas tardías y la imprecisión en los retrocesos fueron los principales argumentos que alimentaron el descontento popular.
Sin embargo, el fútbol es dinámico y Lionel Scaloni sabe que recuperar la mejor versión del lateral es clave para lo que viene.
Con la ventaja parcial y el boleto a la próxima fase casi en el bolsillo, el segundo tiempo será vital para ver si Molina logra asentarse, ganar confianza y acallar unas críticas virtuales que, a menudo, carecen de la paciencia que el cuerpo técnico sí está dispuesto a tener.