Cabo Verde está teniendo una participación mundialista histórica aún sin Cristiano Ronaldo.
Cristiano Ronaldo y 4 más: defendieron a Portugal pero podrían haber jugado en Cabo Verde
El caso más emblemático y rutilante de esta constelación de estrellas perdidas es el de Cristiano Ronaldo. El legendario atacante luso, que se encuentra disputando su sexta Copa del Mundo, posee un vínculo consanguíneo directo con el país africano a través de su bisabuela paterna, originaria de la isla de São Vicente.
A diferencia del capitán de Portugal, otros astros nacieron directamente en suelo caboverdiano antes de forjar sus carreras en el Viejo Continente. Un claro ejemplo es Nani, el talentoso extremo surgido del Sporting de Lisboa que vio la luz en Praia, la capital del archipiélago, para luego emigrar de niño y consagrarse campeón de la Eurocopa 2016 vistiendo los colores lusos.
Nani jugó el Mundial de Brasil 2014.
En una sintonía idéntica se inscribe el recorrido de Gelson Martins, el desequilibrante atacante de 30 años que también nació en la capital isleña pero prefirió defender las filas lusas, llegando a alzar la Nations League en la temporada 2018.
Gelson Martins participó del Mundial 2018.
Completando esta fuerte influencia en el fútbol ibérico aparece el nombre de Rolando, recordado defensor central que brilló en instituciones de la jerarquía del Napoli, Milan y Porto.
Rolando Jorge Pires da Fonseca estuvo en Sudáfrica 2010, pero no sumó minutos.
Nacido también en la histórica São Vicente, el zaguero protagonizó una de las postales más icónicas del folclore futbolístico en 2011, cuando decidió celebrar la obtención de la UEFA Europa League con el Porto desplegando con orgullo la bandera de Cabo Verde sobre el césped, un gesto que expuso públicamente el profundo lazo emocional que lo unía a las islas de sus antepasados.
Dos leyendas rechazaron a Cabo Verde al igual que el argentino Ayrton Costa
Los lazos de herencia de los Tiburones Azules se extienden con fuerza hacia otras potencias de la UEFA que marcaron una época dorada entre finales de los años noventa y los inicios del nuevo milenio.
El emblemático mediocampista francés Patrick Vieira, bastión indiscutido de Les Bleus en la consagración del Mundial 1998 y la Eurocopa 2000, nació en Senegal pero cuenta con raíces caboverdianas muy profundas por el lado de su madre.
Patrick Vieira jugó tres mundiales: ganó uno y logró un subcampeonato.
Del mismo modo, el letal atacante sueco Henrik Larsson, quien celebró 37 conquistas internacionales con su nación, estuvo habilitado para representar al equipo de la CAF debido a que su padre nació en el archipiélago.
Henrik Larsson disputó tres mundiales convirtiendo cinco goles y logrando un tercer puesto.
En el plano del fútbol sudamericano contemporáneo, la historia sumó un capítulo sumamente particular que sacudió los pasillos del fútbol argentino semanas atrás. El actual zaguero central de Boca Juniors, Ayrton Costa, posee la doble ciudadanía debido a que su abuelo materno, Domingo, nació en tierras caboverdianas antes de afincarse en Buenos Aires.
Ayrton Costa decidió no jugar para Cabo Verde.
Pese a los sondeos de la federación de aquel país y a los rumores que lo vinculaban con el seleccionado en la antesala de la competencia ecuménica, el defensor zurdo desestimó la posibilidad de manera rotunda al afirmar de forma pública que se autopercibe cien por ciento argentino.
Al final, más allá de las hipótesis y los nombres galácticos, la verdadera hazaña de Cabo Verde en este Mundial 2026 demuestra que la gloria se forja con identidad. Los Tiburones Azules no necesitan el mito de Cristiano Ronaldo ni la jerarquía de Patrick Vieira para conmover al planeta; con puro orgullo y sin apellidos ilustres, este plantel ya escribió su página más inspiradora de la historia.