El pichón de crack arrancó en una escuelita en una Unión vecinal Barrio Parque y luego dio el salto para jugar en San Pablo, club lujanino que lo acobijó y donde empezó a forjar la pasta que hoy disfruta el país. Claro que el enorme paso a Jockey Club terminó de darle forma a un desafío que el acompaña con su talento innato.
futsal (9)
La pelota cerca de su pie y la pose de crack. Torres, la joya que asoma en el futsal.
Pela, como le dicen sus compañeros, juega como si llevase una vida en primera, como si la responsabilidad no le pesara al margen de sus precoces 20 años. Los números personales en la División de Honor hablan por sí solos: 5 goles, con su doblete a Cementista en cuartos y el tanto en la gran final contra Transporte Wenu como destacados premium.