Sin embargo, Lionel Scaloni y su cuerpo técnico se enfrentan a un panorama complejo para definir los adversarios: debido a que las principales potencias del Viejo Continente estarán disputando la Liga de Naciones de la UEFA, las opciones de primer nivel se reducen.
Ante este escenario, el abanico de opciones de la AFA apunta hacia otras latitudes. Las confederaciones de Asia (AFC), África (CAF) y la CONCACAF asoman como las alternativas más viables para llenar los casilleros del 9 y el 17 de noviembre.
En las próximas semanas, la dirigencia deberá definir la sede: la intención principal es aprovechar el envión anímico y jugar al menos uno de los encuentros en territorio argentino para que el público empiece a arropar al plantel en esta nueva etapa, aunque no se descarta una gira por Estados Unidos o Medio Oriente si aparece una oferta económica superadora.
La Selección argentina debe continuar con la firmeza de sus referentes.
Los referentes que deberán tomar el control de la Selección argentina
La ausencia del rosarino no solo obligará a un replanteo táctico, sino que dejará un vacío inmenso en el plano emocional. En este contexto de transición, el rol de los jugadores de mayor recorrido será fundamental para absorber la presión, mantener la armonía del grupo y cobijar a los talentos más jóvenes.
El cuerpo técnico sabe que el equipo ya no puede descansar en la figura salvadora de su máximo ídolo, por lo que el peso de la Scaloneta deberá repartirse de manera colectiva, exigiendo que la vieja guardia dé un paso al frente para sostener la mística ganadora que caracterizó a este ciclo.
Cristian Romero, Emiliano Martínez y Lautaro Martínez son los nuevos capitanes de la Selección argentina y serán los encargados de marcar el termómetro en la cancha, llevar la voz cantante en el vestuario y guiar a la Argentina en el inicio de la etapa más desafiante de los últimos años.