El equipo de Gustavo Gallardo manejó los tiempos y la posesión del partido, siempre haciendo un culto de la tenencia y el dominio. Rotando, jugando y con movimientos permanentes, a la Selección de Mendoza solo le faltó, en la primera parte, embocarla en el arco de Pacheco.
IMG_7810
March grita con la boca llena de título. La Selección de Mendoza, otra vez en la cima.
Lejos de desesperarse, la receta fue la misma para el complemento. Comodoro Rivadavia no pudo lastimarlo y no supo el camino para llegar claro a posición de peligro. Hasta que apareció Gaspar Bátiz, el chico llamado a los torneos importantes: contra comandada por Juan Gallina y definición deluxe para el único grito de una noche especial.