El partido fue intenso y dramático. Kempes abrió el marcador en el primer tiempo, pero los neerlandeses empataron a pocos minutos del cierre con un tanto de Dick Nanninga. Incluso, en la última jugada, Holanda estuvo a centímetros de quedarse con el título, cuando un remate de Rob Rensenbrink dio en el palo.
Ya en el alargue, la Selección argentina mostró su mejor versión. Kempes volvió a aparecer para marcar el 2-1 y, poco después, Bertoni selló el resultado definitivo que desató la euforia en el Monumental y en todo el país.
El equipo de Menotti se destacó por su estilo ofensivo, su identidad de juego y la presencia de figuras clave como Ubaldo Fillol, Daniel Passarella, Osvaldo Ardiles, Ricardo Villa y el propio Kempes, quien fue el goleador del torneo con seis tantos.
Ese Mundial, disputado en suelo argentino, significó mucho más que un logro deportivo. Fue el primer título de la historia para la Selección mayor y el inicio de una tradición que luego se ampliaría con las conquistas de 1986 y 2022.
A casi medio siglo de aquella hazaña, el recuerdo sigue intacto. El grito de campeón en el Monumental, la vuelta olímpica y la emoción de todo un país forman parte de una de las páginas más importantes del deporte argentino.