El Galo visitó este miércoles el Estadio Nilton Santos de Río de Janeiro con la urgencia de enderezar el rumbo frente a Botafogo. El trámite se inclinó rápidamente para los dueños de casa cuando transcurrían apenas 19 minutos de la primera etapa.
El mediocampista Edenilson aprovechó los desacoples en el fondo visitante para establecer la apertura del marcador a favor del Fogão, una diferencia mínima que se mantuvo hasta el descanso y que el elenco de Domínguez jamás logró revertir durante el complemento. Con el pitazo final en suelo carioca, Mineiro sumó un nuevo traspié que profundiza su bache anímico y futbolístico.
Boca va por todo este año.
El rival de Boca en la Copa Sudamericana está de capa caída
La caída en Río de Janeiro significó la quinta derrota consecutiva para el Galo, una racha adversa que desnudó una alarmante falta de gol y respuestas tácticas en ambos frentes competitivos.
La seguidilla negativa comenzó con el 0-2 ante Montevideo City Torque por la propia Copa Sudamericana, continuó con el 2-3 frente a Flamengo y se agravó con dos tropiezos al hilo sin marcar tantos en el torneo local: el 0-1 en el clásico ante Cruzeiro y el 0-2 a manos de Gremio, a los que ahora se acopló el tropiezo frente a Botafogo.
Con este panorama sombrío, Mineiro deberá afrontar sus compromisos previos con la pesada carga de recuperar la solidez antes de emprender el viaje a Barranquilla.
En la vereda opuesta, Boca toma nota del desconcierto de su adversario: el equipo azul y oro sabe que las finales representan un capítulo aparte, pero llegará a la gran cita con el envión anímico que genera medirse ante un oponente herido y con un Eduardo Domínguez obligado a encontrar soluciones inmediatas