La situación explotó tras no ser inscripto a tiempo, lo que se produjo en las últimas horas del mercado, en México, y que explica por qué el atacante optó por dar por cerrada la negociación y para qué comenzó a analizar nuevas alternativas para su futuro inmediato.
La novela entre Borja y Cruz Azul parecía encaminada a tener un final feliz. El interés del club mexicano era concreto, las conversaciones estaban avanzadas y el delantero veía con buenos ojos desembarcar en la Liga MX para asumir un rol protagónico. Sin embargo, los tiempos burocráticos y la falta de resolución en la inscripción terminaron siendo determinantes. La demora generó malestar en el entorno del jugador, que esperaba una definición clara para planificar su continuidad profesional.
Desde su entorno trascendió que Borja aguardó hasta último momento una señal positiva, pero ante la ausencia de certezas decidió dar un paso al costado. La no inscripción dentro de los plazos reglamentarios fue el punto de quiebre de la negociación, ya que imposibilitaba su participación inmediata en la competencia oficial. Esa situación terminó por desgastar la paciencia del atacante, que optó por priorizar su carrera y no quedar inactivo.
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El colombiano, de extensa trayectoria internacional, entendía que este paso podía significar un nuevo impulso en su carrera, con continuidad y protagonismo. No obstante, la falta de garantías deportivas y administrativas fue un factor clave para su determinación. En ese contexto, comunicó formalmente su decisión de marcharse y cerrar cualquier posibilidad de llegar a Cruz Azul en este mercado.
Ahora, Borja comenzó a analizar nuevas opciones para su futuro inmediato. Con experiencia en ligas competitivas y un perfil goleador probado, sigue siendo una pieza atractiva para varios equipos que buscan jerarquía ofensiva. Su prioridad pasa por encontrar un proyecto serio, donde pueda competir desde el inicio y tener continuidad sin depender de imprevistos extradeportivos.