Grandes fueron las protestas de los jugadores de Godoy Cruz al árbitro chileno Francisco Gilabert, tras el segundo gol de Gremio, y cuando los mendocinos estaban en su mejor momento, igualaban 1 a 1, y merecían ponerse en ventaja.
Los jugadores de Godoy Cruz protestaron mucho cuando convalidaron el segundo gol de Gremio, jugada que partió de una evidente mano del delantero visitante
Grandes fueron las protestas de los jugadores de Godoy Cruz al árbitro chileno Francisco Gilabert, tras el segundo gol de Gremio, y cuando los mendocinos estaban en su mejor momento, igualaban 1 a 1, y merecían ponerse en ventaja.
Es que la jugada partió de una contra de Gremio a los 79 minutos, iniciada por Cristian Olivera, que en forma ampulosa bajó la pelota con la mano, para luego de una larga corrida habilitara a su compañero Alexander Aravena, que frente al arquero Petroli, la picó por sobre éste para marcar el 2 a 1.
Luego llegaría la igualdad de Godoy Cruz, para rescatar el empate en la tercera fecha de la Copa Sudamericana y mantener el invicto.
Los jugadores tombinos protestaron por la clara infracción, pero tanto el VAR, como el propio juez Gilabert, al revisar la jugada, sólo buscaron si había existido posición adelantada de Aravena al recibir el pase de Olivera y desoyeron el pedido de mano y nulidad del tanto Gaúcho.