Gracias a la psicología del dinero, se sabe que la razón por la que las personas no pueden tener una mejora financiera significativa, en realidad no es un mal manejo del dinero, sino una cuestión emocional. Te explicamos cómo funciona la mente respecto al dinero, para poder actuar diferente.
La psicología del dinero dice que tus emociones guían tus finanzas
La psicología del dinero ayuda a entender cómo las emociones se entrelazan con nuestras finanzas, dictando nuestras acciones y comportamientos económicos
La psicología del dinero analiza cómo nuestras emociones, creencias y otros aspectos influyen pura y exclusivamente en nuestras decisiones financieras, sean pequeñas o grandes inversiones. Esta se basa en tres principios: primero, las creencias sobre el dinero; las emociones como el miedo, la culpa, la ansiedad, etc. Y tercero, los pequeños hábitos cotidianos como gastar, ahorrar, derrochar, evadir, invertir, etc.
En este caso, las emociones que gobiernan tu billetera son dignas de analizar.
La psicología del dinero dice que tus emociones guían tu dinero
Primero que nada, por lo general, para la psicología del dinero lo que viste en tu casa sobre la plata influye mucho dependiendo de si hubo escasez o abundancia. Es decir, hay un cierto pensamiento que altera la forma en que interpretamos la información y nos puede llevar a tomar decisiones incorrectas, basadas en patrones erróneos por las experiencias y creencias que nos afectan de diferentes maneras.
Bien, allí es donde entran en juego las emociones que gobiernan tu dinero y, por ende, tus finanzas. Te contamos algunas:
- El miedo hace que te la pases revisando tus gastos o inversiones.
- La culpa te evita hacer gastos necesarios por sentir que no es merecido.
- La vergüenza es otra emoción en la que la psicología del dinero hace hincapié. Esta emoción es común cuando evitas hablar de tu sueldo o de cuánto ganas con tus amigos, familia o pareja.
- Por último, la comparación influye increíblemente. Tratar de igualarte con otros, inclusive en pequeñas cosas como comprar las mismas cosas o intentar tener el estilo de vida, hace que la emoción te juegue en contra.






