"Personalmente no estaba pasando un buen momento con la lesión. Fue empezar de nuevo a intentar desde cero, desde donde puedas, agarrar un hilito para tirar y volver a ser", agregó Pezzella.
Hoy, ya más tranquilo, para la pelota y analiza lo sucedido: "Fue una gran enseñanza para mi. Con la vorágine que vivimos nosotros nos empezamos a aislar por el nivel de exposición. Quizás empezas a perder el foco de la gente que tenés al lado. Cuando lo pude ver, dije: '¡No!' Darte cuenta de eso es volver a ser. Es darte cuenta que necesitas eso en tu vida".
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La mirada desde afuera y su gran enzeñanza
Con respecto a las respuestas que llegó a recibir de su entorno, explicó: "Mucha de la gente con la que hablas te dice la fácil: 'Sos campeón del mundo, vivís en España...'. Tuve la suerte de estar en un club que me brindó todo, pero les dije que me quería ir (Betis, España)".
Para finalizar Pezzella, que cuenta los días para volver a jugar en River, se refirió a la gran enseñanza que sacó de todo este difícil proceso: "Cuando vine para acá me di cuenta que no estaba terminando de disfrutar. El trabajo fue propio, introspectivo. Fue mucho y me superó. Hoy disfruto mucho de las pequeñas cosas. Eso es lo que este tiempo me ayudó a transitar el día a día".