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En 1995, Corea del Sur sufrió el mayor desastre arquitectónico del siglo y el culpable fue el aire acondicionado

El colapso de un centro comercial en Corea del Sur en 1995, atribuido a fallas de infraestructura y aire acondicionado, dejó cientos de muertos.

El mayor desastre en tiempos de paz en la historia de Corea del Sur ocurrió dentro de un centro comercial. Fue el colapso de un edificio moderno que dejó una huella imposible de borrar, 502 personas muertas y más de 900 heridas.

Corea del Sur había transitado, en apenas unas décadas, el salto desde la devastación de la guerra hacia una potencia industrial y urbana. Sin embargo, ese proceso acelerado también dejó grietas invisibles bajo la superficie del progreso.

almacenes Sampoong (1)

En 1995, Corea del Sur sufrió el mayor desastre arquitectónico del siglo y el culpable fue el aire acondicionado

El 29 de junio de 1995, el ala norte de los grandes almacenes Sampoong se derrumbó en cuestión de segundos, pese a que el edificio de Corea del Sur era relativamente nuevo, había abierto sus puertas el 1 de diciembre de 1989. No se trató de un fallo repentino, sino del resultado acumulado de una época en la que el crecimiento se medía en metros cuadrados y velocidad de construcción, más que en estándares reales de seguridad.

Uno de los factores críticos fue la instalación de equipos de aire acondicionado en la azotea. Eran unidades extremadamente pesadas, muy por encima de la carga que la estructura podía soportar. Su instalación se realizó de forma apresurada e incorrecta, incluso arrastrándolas sobre el techo, lo que dañó elementos estructurales clave. Desde ese momento, esta infraestructura empezó a “hablar” en señales silenciosas: vibraciones, grietas progresivas y tensiones internas que se agravaban.

almacenes Sampoong

El colapso de este centro comercial

Pero el desastre comenzó mucho antes. El diseño original del edificio no era el de un centro comercial, sino un bloque residencial de cuatro plantas. Fue modificado durante el proceso por Lee Joon, presidente del Grupo Sampoong, para transformarlo en grandes almacenes, sin realizar un rediseño estructural adecuado. A esto se sumó restricciones, contratos acelerados y empresas trabajando bajo plazos exigentes que priorizaban la rapidez por sobre la seguridad.

Informes posteriores confirmaron fallas graves de ingeniería. Reducción de secciones de columnas, aumento de cargas no previstas y una supervisión insuficiente que ignoró señales de advertencia evidentes. Era una cadena de decisiones pequeñas que, juntas, terminaron sosteniendo una tragedia inevitable. El colapso de esta infraestructura no solo expuso fallas estructurales, sino también un sistema entero de negligencias acumuladas. Años después, Lee Joon fue condenado por negligencia criminal a diez años y medio de prisión. Los daños materiales alcanzaron los 216 millones de dólares y las indemnizaciones a las familias de las víctimas superaron los 300 millones.