El momento más contundente de su mensaje llegó cuando se posicionó al frente de las responsabilidades como principal referente del vestuario del conjunto uruguayo: "Asumo la derrota. Asumo por completo la responsabilidad de no haber podido cumplir con mi deber hacia la selección y hacia ustedes. Me hago cargo del fracaso y sé que no estuve a la altura".
El descargo de Federico Valverde.
Además de confesó que "sé que hay una parte de mí que, posiblemente, nunca logre superar otra eliminación en primera ronda".
Federico Valverde y su selección quedaron últimos
Federico Valverde y su equipo terminaron como los peores terceros del Mundial, apenas un escalón por encima de los conjuntos que naufragaron en el último puesto de sus zonas, lo que representa un golpe demoledor para el orgullo de Uruguay.
Federico Valverde se hizo cargo del fracaso.
Para una nación que respira fútbol y cuya mística se construyó sobre la base de la rebeldía y la épica, quedar etiquetados estadísticamente como "el peor tercero" del certamen no es un simple detalle numérico; es el reflejo inequívoco de un colapso futbolístico y estratégico.
Esta cruda realidad expone que el fracaso charrúa no se debió a cuestiones fortuitas, malas rachas o fallos arbitrales, sino a una preocupante falta de respuestas colectivas en el momento de la verdad.
Quedar en la frontera del abismo absoluto, superando únicamente a los colistas del torneo, justifica plenamente la descarnada autocrítica de Federico Valverde y pone bajo la lupa el cuestionado método de Marcelo Bielsa.