El histórico entrenador, que padece demencia frontotemporal, una enfermedad neurodegenerativa que afecta los lóbulos frontales del cerebro, recorrió la cancha que años atrás supo ovacionarlo, se reencontró con la Copa Libertadores que conquistó allá por 2008 y estuvo en la zona del banco de suplentes.
El Patón dirigió por última vez en el 2019, cuando abandonó Rosario Central y sus seres queridos descubrieron que tenía "actitudes raras". Durante más de un año y mediose hizo estudios y recibió el diagnóstico de demencia frontotemporal, que no tiene cura pero sí un tratamiento que apunta a aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida.