La tarde en Rosario Central se tiñó de una euforia desmedida y fugaz. Tras vencer a Estudiantes de Río Cuarto, el equipo y sus hinchas en el Gigante de Arroyito creyeron haber asegurado el bicampeonato.
En un confuso episodio en el Gigante de Arroyito, hinchas de Rosario Central celebraron un título que se esfumó tras el agónico gol de Boca.
La tarde en Rosario Central se tiñó de una euforia desmedida y fugaz. Tras vencer a Estudiantes de Río Cuarto, el equipo y sus hinchas en el Gigante de Arroyito creyeron haber asegurado el bicampeonato.
La celebración estalló en el campo de juego, con jugadores trepados al alambrado y miles de simpatizantes convencidos de la consagración, sin tener información precisa sobre el resultado del partido de Boca en La Bombonera.
Mientras en Rosario se vivía una fiesta anticipada, cientos de kilómetros al sur, el equipo xeneize luchaba contra Defensa y Justicia. El gol de Enner Valencia en los minutos finales cambió drásticamente el panorama. La noticia del triunfo, que definía el título de la tabla anual, tardó en llegar al Gigante de Arroyito, sumiendo al conjunto rosarino en la desilusión luego de la efímera alegría.
La secuencia, que se vivió en cuestión de minutos, pasó de las lágrimas de tristeza a los abrazos y gritos de campeón para luego volver a la desolación. La confusión se originó por un grito en las tribunas que sugería un empate de Defensa o la anulación del gol, generando una realidad paralela en el estadio que duró apenas segundos hasta que la información correcta se propagó.
El Xeneize, con un gol agónico de Enner Valencia, venció a Defensa y Justicia por 1 a 0, asegurándose así su título número 75 en la historia y cortando la sequía que mantenía. La victoria le arrebató el bicampeonato al conjunto auriazul, que había hecho su parte al ganar su encuentro pero quedó a las puertas de repetir la consagración del año anterior.
La noticia del gol cayó como un balde de agua fría sobre los jugadores, quienes seguían el partido por celular. Figuras como Ignacio Ovando, Marco Ruben y Juan Cruz Komar no pudieron contener las lágrimas ante el desenlace inesperado. Ángel Di María, desde un palco, también presenció la frustración de ver cómo el título se escapaba sobre el final.
El episodio más extraño ocurrió mientras en la Bombonera se consumaba la victoria. Un grito en las tribunas del Gigante de Arroyito, cuya procedencia no quedó clara, generó la creencia errónea de que Defensa y Justicia había empatado o que el tanto había sido anulado. En cuestión de segundos, el estadio pasó de la tristeza a una celebración descontrolada, con hinchas invadiendo el campo de juego y futbolistas compartiendo el supuesto título con su gente.
Esta realidad paralela, que duró un instante, terminó abruptamente cuando se aclaró la situación. Boca Juniors era el legítimo campeón de la tabla anual. La fiesta en Arroyito se desvaneció tan rápido como había comenzado, dejando a los jugadores y simpatizantes envueltos en la frustración, mientras en la Bombonera el equipo ya festejaba la consecución del campeonato.