Adiós, Cachumba

Las últimas horas de Leonel Ortiz, el niño que tocaba un tamborcito y quería jugar al fútbol

Un robo, dos balaceras y más de 20 vainas marcaron el lunes en la villa Junín. Leonel tenía 7 años y quedó en medio de los disparos

No parece un dato decisivo en una investigación por homicidio. Tampoco algo que, unas horas antes, alguien hubiera pensado necesario recordar. Leonel tenía 7 años, iba casi todos los días a comer algo a "Manos Solidarias", jugaba, participaba de la murga y preguntaba cuándo iban a hacer, finalmente, el festejo del Día del Niño que el frío había obligado a postergar.

Pero ese lunes se habían escuchado tiros. Tuvo miedo y se quedó en casa.

A la noche volvieron a disparar.

Para entonces, el conflicto ya llevaba varias horas creciendo dentro del asentamiento Junín, detrás de Hipercerámico y a pocos metros del Acceso Norte, en Las Heras. Cuando terminó el día, Policía Científica encontraría más de 20 vainas servidas en la zona. Leonel estaría muerto. Uno de sus hermanos tendría una bala que le había perforado una oreja. Y los investigadores empezarían a reconstruir un recorrido que había comenzado con la acusación por un robo y terminó con hombres armados preguntando por los Ortiz frente a una casa llena de chicos.

El lugar donde se produjo el crimen de Leonel Ortiz.

El drama empezó mucho antes

Según las declaraciones reunidas hasta este jueves por la Fiscalía de Homicidios y la cobertura que realizaron para este diario los periodistas Sebastián Salas, Paola Alé y Pablo Philippens, todo comenzó durante la mañana del 14 de septiembre.

La hija de Cristian Cabrera había sufrido el robo de electrodomésticos y otros objetos de su vivienda. Junto con su padre fue a buscar a dos hermanos mayores de Leonel: Matías, conocido como "Poroto", y Daniel Ortiz.

Los hermanos negaron haber cometido el robo.

La conversación, al menos en ese momento, pareció quedar a medias. Cabrera y su hija dijeron que revisarían una cámara de seguridad y que, si las imágenes demostraban que los Ortiz no habían sido, volverían a pedirles disculpas.

No ocurrió así.

De acuerdo con testimonios que constan en el expediente, poco después Cabrera regresó acompañado por otros hombres. Algunos estaban encapuchados. Algunos llevaban armas.

Matías y Daniel Ortiz corrieron y lograron refugiarse en el techo de la casa. Uno de los testigos aseguró que Cabrera disparó repetidamente contra ellos sin alcanzarlos. Después hubo un intento de incendiar la vivienda.

La primera parte de la pelea había terminado, pero el problema no. La investigación trabaja sobre la hipótesis de una venganza dirigida contra los hermanos mayores de Leonel.

Las detonaciones que se escucharon durante esas horas modificaron incluso la rutina de nene. El chico que acostumbraba aparecer en bicicleta por el merendero para preguntar cuándo sería el festejo del Día del Niño prefirió quedarse resguardado.

Angélica Calderón, responsable de "Manos Solidarias", lo conocía bien. Allí Leonel comía, jugaba al fútbol y participaba de actividades. El espacio asiste a unos 30 chicos tres veces por semana. Para ellos, aquel lunes todavía debía ser simplemente otro día en el barrio.

Cuando tenía la oportunidad, Leonel disfrutaba de ser niño. Angélica Calderón, del merendero "Manos solidarias", lo conocía bien.

"Guarden a los chicos"

Cerca de las 21, según la reconstrucción del expediente, los hombres volvieron.

Llegaron en un automóvil rojo. Algunos testimonios agregaron una moto. Eran alrededor de seis: tres tendrían la cara cubierta y otros tres iban a rostro descubierto. Entre estos últimos, los testigos ubicaron a Cristian Cabrera.

Buscaban a los hermanos Ortiz.

Los vieron.

Y los Ortiz volvieron a escapar.

Uno alcanzó a lanzar un grito mientras huía hacia el sector donde estaba su familia: "Me vienen tirando, guarden a los chicos".

Leonel estaba allí. En esa casa y en ese patio había otros niños, familiares, sobrinos y primos. Según la reconstrucción que la Justicia consiguió armar con los testimonios de esta semana, recibió tres disparos. "Mami, me pegaron", cuentan que dijo.

El "Poroto" también fue alcanzado. Una bala -o un golpe- le hirió una oreja.

Leonel no tuvo la misma suerte. Lo subieron como pudieron a un vehículo particular y salieron hacia el Hospital Carrillo, que queda a pocas cuadras. Una de las lesiones había comprometido la zona femoral, por donde circula muchísima sangre.

Leonel Santino Ortiz murió esa noche. Tenía 7 años. El 25 de septiembre iba a cumplir 8.

Leonel estaba por cumplir 8 años.

El hombre detenido y el hombre que todavía buscan

Durante las primeras horas posteriores al crimen, la pregunta parecía relativamente sencilla: quién había disparado.

La respuesta se volvió más compleja a medida que aparecieron los testigos.

La Policía trabajó durante la noche, revisó cámaras del Acceso Norte y reunió declaraciones. A la mañana siguiente, cerca de las 10.30, detuvo a Cristian Cabrera en el barrio San Martín de la Ciudad de Mendoza.

Tiene 48 años, fue empleado municipal y registra condenas anteriores, entre ellas una por tenencia ilegal de arma de fuego y otra por lesiones agravadas en un contexto de violencia de género.

Horas después, el fiscal Oscar Malla lo imputó por homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas en concurso ideal con homicidio agravado bajo la misma modalidad en grado de tentativa. La acusación puede derivar en prisión perpetua y el expediente deberá llegar a un juicio por jurados.

La imputación, sin embargo, no significa que los investigadores sostengan hoy que Cabrera necesariamente efectuó los disparos que mataron a Leonel.

Ese fue uno de los cambios centrales de la investigación durante las últimas horas.

Un testigo ubicó a Cabrera tanto en el enfrentamiento de la mañana como entre quienes regresaron de noche, pero describió a otro hombre como la persona que habría abierto fuego durante el ataque fatal. El miércoles, además, un familiar de Leonel se presentó ante los investigadores y aportó el perfil de Facebook de un sospechoso cuyas características físicas coincidirían con aquella descripción.

Hasta este jueves, "el gordito del piercing" no había sido detenido.

También resta individualizar a todos los participantes y establecer qué hizo cada uno.

Por eso la causa tiene, por ahora, una certeza judicial más limitada que la impresión que dejaron las primeras horas: existe un detenido acusado de haber formado parte del ataque, pero todavía hay hombres buscados y una discusión abierta sobre quién realizó los disparos mortales.

La ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, hizo pública la detención y la imputación y aseguró que la investigación continuaría sobre el resto de los involucrados.

El Ministerio de Seguridad difundió imágenes de la detención de Cristian Cabrera (izquierda), uno de los sospechosos.

Antes de convertirse en un caso policial

Mientras fiscales y policías reconstruían testimonios, movimientos y responsabilidades, en el asentamiento Junín comenzó otra reconstrucción. La de Leonel, su recuerdo y su pequeña huella.

Su mamá, María, lo retrató con una frase simple: "Me mataron a un angelito".

El nene iba a la escuela primaria por la tarde. Le gustaba estudiar y encontrarse con sus compañeros. Después estaban el barrio y el merendero.

En "Manos Solidarias" había encontrado varias de las cosas que ocupaban sus días. Tocaba el redoblante en la murga. Jugaba. Andaba en bicicleta. Le gustaba especialmente el fútbol y hacía poco su familia le había regalado una pelota porque quería empezar a entrenar en un club cercano.

En el barrio le decían Cachumba.

Los responsables del merendero lo recordaron esta semana como un chico alegre, respetuoso y compañero. No es un detalle lateral de la historia: hasta el lunes, para casi todos los que lo conocían, Leonel era eso y no el nombre de una causa judicial.

Su expectativa inmediata tampoco tenía nada que ver con policías, fiscales ni expedientes. Quería saber cuándo iban a celebrar el Día del Niño.

El festejo se había postergado por el frío y finalmente estaba previsto para el sábado 19 de septiembre. Leonel había pasado varias veces por el merendero preguntando cuándo sería.

Un barrio que ya conocía otros expedientes

La muerte ocurrió, además, en una zona que durante los últimos años apareció reiteradamente en investigaciones policiales.

En agosto, apenas unas semanas antes del crimen de Leonel, Franco Ezequiel Suárez, de 20 años, murió en el vecino barrio Democracia por un disparo que la Justicia determinó que había sido accidental.

En el mismo sector hubo dos femicidios, ocurridos en 2016 y 2025, y al menos dos homicidios vinculados con robos de bicicletas sobre las laterales del Acceso Norte cuyos autores tenían relación con el asentamiento.

Esos antecedentes no explican por sí solos lo que ocurrió el lunes ni convierten a todos los habitantes del lugar en parte de una misma historia. Pero ayudan a entender por qué, cuando los periodistas llegaron esta semana, algunos vecinos no describieron la violencia del lunes como un episodio surgido de la nada.

Angélica -la señora del merendero- habló de casas incendiadas, familias obligadas a marcharse y servicios reclamados durante años. En la canchita donde juegan los chicos, contó, faltan reflectores que fueron robados y cables que lleva tiempo pidiendo que repongan.

Es en esa misma cancha donde ahora preparan otra cosa.

El viernes 25 de septiembre Leonel habría cumplido 8 años. Ese día, reveló Angélica, quieren reunir a los chicos y realizar una actividad para recordarlo. Probablemente haya una pelota.

Leonel había estrenado una hacía poco. Estaba contento porque quería empezar a jugar al fútbol.

En pocas palabras

Leonel Ortiz: asesinado a los 7 años en un enfrentamiento en Las Heras.

  • Causa del conflicto: un presunto robo que escaló a tiroteos con los chicos en el medio.
  • Investigación: detuvieron a un sospechoso, pero buscan a otros implicados en el ataque.
Resumen generado por Thinkindot AI

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