River tuvo un conmovedor gesto, ya que organizó una cena de fin de año para socios vitalicios, personas solas y familias que sufrieron pérdidas recientes. Estuvo en la cita Norberto Alonso.
River llevó adelante una gran iniciativa con sus socios. Fue un conmovedor gesto de la entidad millonaria
River tuvo un conmovedor gesto, ya que organizó una cena de fin de año para socios vitalicios, personas solas y familias que sufrieron pérdidas recientes. Estuvo en la cita Norberto Alonso.
Hubo testimonios de socios de River que atravesaron enfermedades graves durante el año y que encontraron en el club un sostén fundamental.
La dirigencia de River decidió este año poner el foco en los "invisibles" de la masa societaria: adultos mayores que enviudaron, socios que perdieron a sus cuidadores o familias que atraviesan duelos complejos. El objetivo fue claro: que el club sea, literalmente, la familia de quienes se quedaron sin ella.
Hubo socios vitalicios, integrantes del programa River Sin Barreras y personas que perdieron a familiares, cuidadores o compañeros de vida. La diversidad de edades y trayectorias reflejó que la soledad no distingue historias ni generaciones. El objetivo fue claro: que el club se convierta, al menos por una noche, en el espacio de encuentro y contención para quienes más lo necesitan.
Según se conoció, un momento de profunda emoción se vivió con la presencia de la familia de Walter Paz, aquel hincha cuya partida hace años dejó una huella en la comunidad y que hoy, gracias a este evento, sigue unido a la institución.
La mística de la noche alcanzó su punto máximo con la llegada de Norberto Alonso. El "Beto" se alejó del pedestal de leyenda para convertirse en un invitado más, compartiendo el pan y las anécdotas con hombres y mujeres que lo vieron brillar en el césped.
Junto al vicepresidente Andrés Ballotta, los referentes del club escucharon las historias de vida de los socios, transformando la cena en un espacio de escucha activa y reconocimiento.
"River es mucho más que un club deportivo; es una estructura social que debe abrazar a sus miembros en los momentos de mayor vulnerabilidad", destacaron desde la organización.
Surgieron relatos de socios que superaron enfermedades graves durante el año y que encontraron en las actividades del club la fuerza para salir adelante. Para ellos, esta cena no fue un acto de caridad, sino la confirmación de su sentido de pertenencia.
La velada concluyó tras varias horas de charlas y brindis, dejando una certeza en los pasillos de Núñez: el patrimonio más grande de River no son sus copas ni sus estadios remodelados, sino la lealtad de una comunidad que se cuida a sí misma cuando las luces del espectáculo se apagan.