En ese instante, Jaime conducía el ataque de Peñarol cerca del área rival, con la pelota a su disposición y una importante cantidad de campo libre por recorrer para profundizar la jugada.
Sin embargo, al notar la gravedad de la situación de su colega, el futbolista perteneciente a River optó por detener el avance y lanzar el balón al lateral para permitir el ingreso de los médicos.
La reacción de los simpatizantes de Peñarol fue inmediata y adversa, expresando su descontento con abucheos hacia el atacante. A este hostigamiento desde las tribunas se le sumó el fuerte reclamo de uno de sus propios compañeros de equipo en la cancha.
A los pocos segundos del cruce y de la reprimenda generalizada, Jaime rompió en llanto en pleno partido por todo lo sucedido. Pese al dramático momento vivido sobre el césped, el juvenil logró recomponerse y continuó jugando el encuentro hasta el final. El resultado terminó con un empate en cero.