Perder a un ser querido es una de las experiencias más universales pero complejas de la condición humana. Considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los eventos más estresantes de la vida, el proceso de duelo suele estar rodeado de falsos mitos y presiones sociales.
Se cree que existen etapas prefijadas o plazos estrictos para superar la pérdida, pero ahora diversos especialistas del Hospital Universitario Austral proponen una mirada más humana y flexible para transitar la ausencia.
¿El duelo tiene etapas?
Uno de los conceptos erróneos más extendidos es la idea de que todos debemos atravesar obligatoriamente cinco fases en secuencia: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. La Lic. Lorena Etcheverry, psicóloga del equipo de Cuidados Paliativos del Hospital Austral, aclara que la psicología actual concibe el duelo como un proceso dinámico de avances y retrocesos.
Más que completar etapas, la persona debe abordar tareas progresivas: asumir la realidad, dar cauce a las emociones, reorganizar la vida cotidiana y reconstruir el vínculo simbólico con quien ya no está.
Los especialistas también aseguran que tampoco existe un plazo límite. Aunque suele tomarse el primer año como referencia (debido a que se atraviesan las primeras fechas significativas y festividades sin la persona amada), el tiempo de elaboración varía según el grado de apego, las circunstancias de la muerte y la red afectiva con la que se cuente.
En el plano emocional, la tristeza no es el único sentimiento presente. La Lic. María del Pilar Mendiguren, coordinadora de Enfermería de Cuidados Integrales, señala que es habitual experimentar enojo, culpa, miedo e incluso alivio (especialmente tras enfermedades prolongadas), así como manifestaciones físicas tales como opresión en el pecho o insomnio. Darse tiempo, validar cada emoción y apoyarse en la red familiar son factores protectores esenciales.
Además, en casos de enfermedades crónicas, acompañar el tramo final permite transitar "microduelos" previos y brinda la oportunidad de despedirse y agradecer.
Las especialistas remarcan que el duelo no es una enfermedad, sino una respuesta natural ante la pérdida. Sin embargo, resulta conveniente buscar ayuda profesional cuando el dolor se vuelve insoportable, compromete de forma permanente el funcionamiento cotidiano o se percibe un estancamiento prolongado que impide integrar progresivamente la ausencia en la vida actual.
En pocas palabras
- Duelo universal: perder a un ser querido es una experiencia humana compleja, rodeada de mitos.
- Realidad flexible: especialistas proponen una mirada humana y flexible, sin etapas ni plazos estrictos.
- Apoyo emocional: tristeza, enojo, culpa, miedo e insomnio son emociones comunes; buscar ayuda profesional es clave.


