Asimismo, remarcó con indignación que, tras el paso de las semanas, ninguno de los señalados salió a decir "nos equivocamos" ni a hacerse cargo del impacto de sus dichos.
Sembraban odio, dividían, ensuciaban y buscaban destruir la imagen de una Selección que se ganó el respeto de millones. Sembraban odio, dividían, ensuciaban y buscaban destruir la imagen de una Selección que se ganó el respeto de millones.
En esa misma línea, el dirigente remarcó que señalar sin fundamento y construir sospechas tiene un límite ético. Remarcó que ocultarse tras la exposición de las mentiras no borra el daño causado, sentenciando además que "de tratar de traidores a los jugadores de la Selección no se vuelve".
No se vuelve de acusarlos de haberse entregado. No se vuelve de acusarlos de haberse entregado.
Para Tapia, la difamación pública hacia los futbolistas exige una retractación inmediata que no representa una concesión, sino un deber moral.
Chiqui Tapia tiene una cercana relación con Lionel Messi.
Chiqui Tapia manifestó su apoyo incondicional al plantel
La carta continuó con un fuerte cuestionamiento ético hacia quienes impulsaron las versiones de entrega o desacato. En uno de los tramos más personales del descargo, interpeló directamente la conducta de los detractores cuestionando: "¿Cómo vuelven a sus casas después de haber hecho todo esto? ¿Cómo miran a sus hijos a los ojos y les hablan de honestidad, de respeto, de dignidad?".
Para finalizar, el presidente de la entidad madre del fútbol argentino ratificó el orgullo y la tranquilidad con la que conviven los integrantes de la delegación albiceleste.
Pasó un mes y todavía no escuchamos una disculpa. Pasó un mes y todavía no escuchamos una disculpa.
Aseguró que tanto los futbolistas como el cuerpo técnico y los colaboradores trabajaron con entrega absoluta y mantienen la frente en alto. Concluyó el comunicado respaldando la integridad del grupo con una frase contundente: "Los que dejaron el alma no tienen nada que explicar. Los que mintieron, sí.".