Jornada de juicio

Las teorías alternativas de la defensa de Diego Barrera, el asesino confeso de Diego Aliaga

El defensor oficial del principal sospechoso de ultimar a Diego Aliaga (51) finalizó su alegato y planteó un quinteto de posibles sentencias, las cuales se contraponen a las que solicitó la acusación durante el juicio

Como todos los martes desde hace unos meses a esta parte, se realizó una nueva jornada en el juicio que busca esclarecer el asesinato de Diego Aliaga (51), el resonante crimen ocurrido en 2020 que tiene una estrecha relación con la megacausa contra el juez federal Walter Bento. En esta ocasión fue el turno de que realice su alegato la defensa del principal sospechoso de cometer el hecho de sangre y propuso varias sentencias alternativas a las que propone la acusación.

Este martes finalizó su alegato -que había comenzado el martes pasado- el defensor oficial Leonardo Pérez Videla, quien representa al principal sospechoso que es Diego Barrera (51). Este hombre era socio de Diego Aliaga y declaró, tanto en la investigación como en el juicio, que lo terminó asesinando tras una discusión que derivó en una pelea donde le tapó la boca a la víctima para que no pidiera auxilio y terminó muriendo asfixiado.

Esta teoría se contrapone con la versión de la acusación -tanto la fiscal María Gloria André como el abogado querellante Juan Day- quienes consideraron que Diego Aliaga estuvo secuestrado un puñado de días con el fin de que firmaba unos papeles de transferencia de propiedades y luego fue asesinado. Esta hipótesis sostiene que Barrera planificó y cometió el hecho con su exesposa Bibiana Sacolle, los hijos de ella Lucas y Gastón Curi, y un empleado de la familia Yamil Washington Rosales. Para todos ellos solicitaron la pena de prisión perpetua, excepto para Rosales que podría recibir una condena menor por acogerse a la Ley del Arrepentido.

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Diego Aliaga fue asesinado a mediados de 2020.

Diego Aliaga fue asesinado a mediados de 2020.

En la jornada de ayer, el representante legal de Barrera propuso otros desenlaces alternativos en el juicio. En primer término, planteó que su cliente debe ser absuelto ya que el juicio es nulo teniendo en cuenta que no se respetaron las cadenas de custodia de varias pruebas y allanamientos durante la investigación, entre otros argumentos. En caso que el Tribunal no haga lugar al pedido de nulidad, consideró que Diego Barrera debe ser condenado bajo la figura de homicidio preterintencional, que es cuando se le quita la vida a una persona con un medio que según la lógica no debería haber resultado fatal. Esa calificación prevé de 1 a 3 años de prisión, por lo que el sospechoso podría quedar en libertad ya que lleva más de tres años privado de su libertad.

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El defensor oficial Pérez Videla también planteó como tercera alternativa la extrañan figura de homicidio culposo con dolo eventual, que prevé penas de 1 a 8 años de prisión. Por último, dijo que el caso puede ser considera como un secuestro coactivo aunque el agravante puede ser la "muerte no querida", lo que estipula entre 15 y 25 años de cárcel en el Código Penal.

Durante el extenso alegato de la defensa de Barrera ocurrió un momento particular ya que la madre de Diego Aliaga, que siguió la jornada por videoconferencia, cruzó al defensor oficial en una parte de su relato y este último le pidió perdón, pese a que estaba realizando su trabajo como representante legal del acusado.

TOCF Mendoza N°1 - Causa Barrera

El caso Aliaga

El 28 de julio de 2020, Diego Aliaga fue visto por última vez con vida. El hombre salió de su casa ubicada en el coqueto barrio Palmares a bordo de una camioneta de un vecino. Lo acompañaba una joven con la que había estado reunido horas antes. Paró en una estación de servicio y finalmente se dirigió hasta una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz. En ese lugar pensaba montar un emprendimiento junto su socio en otros negocios, Diego Barrera. Sin embargo, no volvió a ser visto con vida.

Horas después, el hermano de Diego Aliaga se presentó en una dependencia policial para denunciar la desaparición. En ese momento, recibió un supuesto llamado extorsivo donde le pidieron una suma de un millón de dólares para volver a verlo con vida. El caso despertó la alarma de las autoridades y comenzó a investigarse en la Justicia Federal como un secuestro extorsivo -delito de competencia federal-.

Las evidencias fueron cercando al socio de Diego Aliaga hasta el 4 de agosto siguiente cuando fue detenido junto a su pareja Bibiana Sacolle y los hijos de la mujer. Las comunicaciones telefónicas que mantuvo el clan familiar el día de la desaparición, sumado a las cámaras de seguridad que grabaron a Barrera entrando a la propiedad en Rodeo de la Cruz y luego ingresando al barrio Palmares en la camioneta que manejaba Diego Aliaga fueron claves para la pesquisa.

El 10 de septiembre se encontró el cadáver de la víctima enterrado en un descampado ubicado en Costa de Araujo. Fue gracias a la declaración de Yamil Rosales, un hombre que era empleado de la empresa de transportes que tenía la familia de sospechosos. El hombre aportó datos claves para hallar los restos y además quedó comprometido por unas conversaciones que mantuvo con uno de los hermanos Curi, por lo que también fue detenido y procesado al día siguiente.

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El 5 de octubre siguiente, Diego Barrera declaró por primera vez como acusado y confesó haber cometido el hecho de sangre. Descartó que se haya tratado de un secuestro sino que aportó la versión de que se peleó con Diego Aliaga por temas económicos y que "se me fue la mano". También quiso desvincular al resto de los sospechoso. Poco y nada le creyó el fiscal Alcaraz ya que ese testimonio no cambió absolutamente nada en el expediente.

Si el caso ya de por sí era complejo, a mediados de 2021 sería todavía más sensible al quedar estrechamente vinculado con la megacausa que investiga el presunto cobro de coimas por parte de una banda que lideraría el juez federal Walter Bento. De hecho, Diego Barrera ha declarado varias veces en ese expediente y ha aportado detalles sobre la mecánica de los sobornos para liberar a presos. Para el fiscal Dante Vega, Diego Aliaga era la mano derecha del juez para gestionar los pagos.

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