Justicia Federal

La nueva versión del arrepentido por el crimen de Diego Aliaga: "Sin cuerpo no hay delito"

Yamil Washington Rosales (34) declaró en el juicio, echó para atrás el pacto de colaboración que había hecho con la Fiscalía e intentó desvincular a otros tres imputados

Para mediados de 2020, Yamil Washington Rosales (34) era un chofer de una empresa de transportes. Sin embargo, ese año quedó detenido como uno de los autores del secuestro y asesinato de Diego Aliaga (51), junto a sus empleadores. Si bien fue clave para que encontraran el cadáver de la víctima fatal e hizo un pacto de colaboración, ahora en el final del juicio rompió ese acuerdo y aportó una nueva versión.

Rosales fue un hombre clave para la Fiscalía Federal a mediados de agosto de 2020. Quiso colaborar con la causa y aportó la ubicación de un descampado en Costa de Araujo donde había enterrado el cuerpo. En esa instancia se acogió a la Ley del Arrepentido donde declaró a cambio de beneficios. En esa instancia complicó a otros de los imputados: Diego Barrera (51) y su hijastro, Gastón Curi (30). Sin embargo, este martes cambió su versión.

"Quiero echar para atrás el pacto de colaboración porque dije mentiras. Gastón Curi, Lucas Curi y Bibiana Sacolle no ocultaron el cuerpo conmigo, no tuvieron nada que ver, el que lo hizo fui yo. Yo mentí, pero si cumplí en entregar el cuerpo de Diego Aliaga. Me dijeron que nunca iba a estar en un penal y también me mintieron. Sólo quiero que me respeten un beneficio en mi condena", manifestó el hombre que está siendo juzgado desde principio de año junto al clan familiar sospechado.

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Yamil Rosales arriesga prisión perpetua por el crimen de Diego Aliaga.

Yamil Rosales arriesga prisión perpetua por el crimen de Diego Aliaga.

Su nueva versión

Yamil Rosales aportó su "nueva verdad" ante las partes. "Ese día no me lo olvido nunca más", dijo en relación al 28 de julio en que desapareció Diego Aliaga. Aportó que estuvo presente en la propiedad en Rodeo de la Cruz donde la víctima había quedado en encontrarse con su socio Diego Barrera. Justamente Yamil Rosales trabajaba para la empresa familiar de transporte para niños con discapacidad propiedad de Barrera, Sacolle y los hermanos Curi. Ese día lo convocaron a ese lugar para retirar algunos elementos ya que iban a montar un centro de día.

"En un momento empiezo a escuchar gritos, cosas que se rompen, insultos. No recuerdo bien pero decían algo de plata y papeles. Me meto en esa habitación y estaban Barrera y Aliaga. Diego Barrera me pidió que lo ayudara por lo que le pegué con una llave al señor Aliaga. Se cayó un calefactor de la pared y lo golpeó. Tenía mucha sangre ese hombre", precisó.

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"Barrera le metió un trapo en la boca y lo empezó a envolver con una cinta porque estaba gritando. Me decía 'si lo escuchan va a ser para quilombo porque tiene mucho poder, nos va a cagar la vida'. Yo le dije que estaba cagado de la cabeza y que no quería más problemas con la yuta", agregó Rosales.

Según su nueva versión, los hermanos Curi no estaban presentes al momento del crimen. Luego llevaron a la víctima hasta un galpón de la empresa ubicado en calle Jujuy, en la Cuarta Sección. Pasaron un puñado de días, donde Rosales consumió cocaína porque "no podía tranquilizarme ni un segundo" hasta que decidió "solucionar las cosas".

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Diego Aliaga fue asesinado entre julio y agosto de 2020.

Diego Aliaga fue asesinado entre julio y agosto de 2020.

"Si lo enterraba yo solo sabía que iba a morir conmigo eso, porque siempre todos dicen 'sin cuerpo no hay delito'. Tenía la idea de hacer un contrapiso", dijo en referencia al pozo donde dejó el cuerpo en Lavalle. "Le pedía disculpas a Aliaga aunque sé que no me escuchaba", recordó.

El debate continuará el próximo martes con la última jornada testimonial que tendrá la declaración más esperada en la causa: la de Diego Barrera. Luego, las partes pasarán a realizar alegatos y especulan que la sentencia se conozca a fines de agosto.

El caso Aliaga

El 28 de julio de 2020, Diego Aliaga fue visto por última vez con vida. El hombre salió de su casa ubicada en el coqueto barrio Palmares a bordo de una camioneta de un vecino. Lo acompañaba una joven con la que había estado reunido horas antes. Paró en una estación de servicio y finalmente se dirigió hasta una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz. En ese lugar pensaba montar un emprendimiento junto su socio en otros negocios, Diego Barrera. Sin embargo, no volvió a ser visto con vida.

Horas después, el hermano de Diego Aliaga se presentó en una dependencia policial para denunciar la desaparición. En ese momento, recibió un supuesto llamado extorsivo donde le pidieron una suma de un millón de dólares para volver a verlo con vida. El caso despertó la alarma de las autoridades y comenzó a investigarse en la Justicia Federal como un secuestro extorsivo -delito de competencia federal-.

Las evidencias fueron cercando al socio de Diego Aliaga hasta el 4 de agosto siguiente cuando fue detenido junto a su pareja Bibiana Sacolle y los hijos de la mujer. Las comunicaciones telefónicas que mantuvo el clan familiar el día de la desaparición, sumado a las cámaras de seguridad que grabaron a Barrera entrando a la propiedad en Rodeo de la Cruz y luego ingresando al barrio Palmares en la camioneta que manejaba Diego Aliaga fueron claves para la pesquisa.

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El 10 de septiembre se encontró el cadáver de la víctima enterrado en un descampado ubicado en Costa de Araujo. Fue gracias a la declaración de Yamil Rosales, un hombre que era empleado de la empresa de transportes que tenía la familia de sospechosos. El hombre aportó datos claves para hallar los restos y además quedó comprometido por unas conversaciones que mantuvo con uno de los hermanos Curi, por lo que también fue detenido y procesado al día siguiente.

El 5 de octubre siguiente, Diego Barrera declaró por primera vez como acusado y confesó haber cometido el hecho de sangre. Descartó que se haya tratado de un secuestro sino que aportó la versión de que se peleó con Diego Aliaga por temas económicos y que "se le fue la mano". También quiso desvincular al resto de los sospechosos. Poco y nada le creyó el fiscal Fernando Alcaraz, ya que ese testimonio no cambió absolutamente nada en el expediente.

Si el caso ya de por sí era complejo, a mediados de 2021 sería todavía más sensible al quedar estrechamente vinculado con la megacausa que investiga el presunto cobro de coimas por parte de una banda que lideraría el juez federal Walter Bento.

De hecho, Diego Barrera ha declarado varias veces en ese expediente y ha aportado detalles sobre la mecánica de los sobornos para liberar a presos. Para el fiscal Dante Vega, Diego Aliaga era la mano derecha del juez para gestionar los pagos.

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