El caso Aliaga ha entrado en un estanque. La feria judicial, algunos pedidos de las defensas que todavía no tienen respuesta final y la discusión sobre la competencia de la investigación por el crimen del empresario han paralizado la causa. Pero Yamil Washington Rosales (32), el quinto detenido, solicitó salir de la cárcel por complicaciones de salud.

Fue a mediados de septiembre cuando el chofer de la empresa de transporte Solcito -comandada por Diego Barrera y su familia, los otros implicados- sufrió una picadura de araña en una de sus piernas. Quedó internado en el Hospital Central debido a que tuvo una fuerte reacción.

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Cuando estaba en el nosocomio público fue que personal policial de la División Antisecuestros Extorsivos lo entrevistó, ya que había algunas sospechas en su accionar. En esa instancia fue que Yamil Rosales dio el dato concreto sobre el lugar en el que luego se encontró el cuerpo de Diego Aliaga. Lógicamente, cuando le dieron el alta quedó detenido.

Yamil Rosales estuvo algunos días en la Unidad Federal 32, ubicada en Tribunales Federales, y tras su procesamiento fue trasladado a la Complejo Penitenciario Federal de Cuyo, ubicado en Cacheuta.

Pero según indicó su abogada defensora, Gabriela Massad, en un escrito que presentó este martes, su situación de salud es complicada. En la pierna donde fue picado por la araña tiene un importante hematoma causado, aparentemente, por un problema circulatorio.

Ahora será un juez federal de turno quien resuelva el pedido de la defensa, quien concretamente solicitó al menos la prisión domiciliaria para no poner en riesgo su vida, según trascendió.

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Diego Aliaga fue asesinado a fines de julio pasado.

Diego Aliaga fue asesinado a fines de julio pasado.

Caso Aliaga

El 28 de julio pasado, Diego Aliaga salió de su casa ubicada en el barrio Palmares a bordo de una camioneta que le había prestado un vecino. Según los datos que recabaron los pesquisas, el hombre se iba a reunir con su socio en una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz pero nunca volvió. Barrera retornó con el vehículo a la casa de Aliaga y estuvo varios minutos en el interior de la vivienda.

Al día siguiente, Gonzalo, hermano de Diego Aliaga, recibe un llamado extorsivo en la que le pidieron una importante suma en dólares pero los supuestos secuestradores nunca volvieron a llamar.