El caso Aliaga tiene por primera vez la declaración formal de todos sus sospechosos. Al testimonio de la familia Barrera se sumó este jueves el del chofer Yamil Washington Rosales (32), quien se desligó de haber estado involucrado en el asesinato y sólo admitió una participación mínima.

Yamil Rosales estuvo cerca de tres horas enfrentando la pantalla de una computadora. Del otro lado, el fiscal federal Fernando Alcaraz arrojó sus preguntas como dardos en busca de tratar de desarmar la coartada que le brindaba el hombre.

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El sospechoso aseguró que "jamás vi a Diego Aliaga, ni vivo ni muerto". Es que la sospecha de la Fiscalía es que este hombre, al menos, enterró el cadáver del empresario en un campo de sus familiares ubicado en Costa de Araujo, donde justamente Rosales brindó el dato preciso a las autoridades para hallar los restos.

Yamil Rosales admitió que Gastón Curi, otro de los imputados, le confesó que "a mi papá se le fue la mano". De hecho el propio Diego Barrera declaró algo similar semanas atrás al autoadjudicarse el asesinato de Aliaga.

Si bien aseguró que le brindó al joven la ubicación del descampado donde luego fue hallado el cadáver, aclaró que no participó ni en el traslado ni en el entierro. "No colaboré ni recibí un solo peso de Diego Barrera o de Bibiana Sacolle. De hecho todavía me deben plata de mi trabajo en la empresa", agregó.

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Diego Aliaga. El caso que investiga su muerte ahora lo tiene la Justicia Provincial.

Diego Aliaga. El caso que investiga su muerte ahora lo tiene la Justicia Provincial.

Caso Aliaga

El 28 de julio pasado, Diego Aliaga salió de su casa ubicada en el barrio Palmares a bordo de una camioneta que le había prestado un vecino. Según los datos que recabaron los pesquisas, el hombre se iba a reunir con su socio en una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz pero nunca volvió. Barrera retornó con el vehículo a la casa de Aliaga y estuvo varios minutos en el interior de la vivienda.

Al día siguiente, Gonzalo, hermano de Diego Aliaga, recibe un llamado extorsivo en la que le pidieron una importante suma en dólares pero los supuestos secuestradores nunca volvieron a llamar.