El crimen que destapó todo

Caso Diego Aliaga: los tres pilares por los que pidieron prisión perpetua para los acusados

Este martes ingresó en la recta final el juicio que busca esclarecer el asesinato de Diego Aliaga (51), el cual está estrechamente vinculado con la causa de las presuntas coimas que habría cobrado el juez federal Walter Bento

El juicio por el asesinato de Diego Aliaga (51) terminará con, al menos, una condena. Pero la discusión se centra en la calificación del delito y la participación o no de todos los procesados. En ese marco, este martes comenzó la etapa de alegatos y la Fiscalía Federal solicitó que sean condenados a prisión perpetua los cinco imputados en el expediente.

El juicio por la desaparición y posterior hallazgo del cadáver de Diego Aliaga, ocurrida entre julio y septiembre de 2020, tiene sentados en el banquillo de acusados a su socio Diego Barrera, su esposa Bibiana Sacolle, los hijos de la mujer Lucas y Gastón Curi, y el empleado de la familia Yamil Washington Rosales. Seguramente Barrera salga condenado en el juicio ya que admitió haber cometido el asesinato, pero así y todo las teorías de la Fiscalía y las defensas tienen grandes diferencias.

La fiscal María Gloria André comenzó a alegar este martes y aseguró que lo ocurrido fue "un secuestro coactivo extorsivo que estuvo planificado por los cinco imputados y cuyo único resultado posible era la muerte de la víctima". Esa calificación legal prevé la única pena de prisión perpetua para los coautores.

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Una de las últimas imágenes de Diego Aliaga con vida.

Una de las últimas imágenes de Diego Aliaga con vida.

La acusadora adelantó que la defensa buscará demostrar que se trató de un hecho accidental ya que "Barrera y Aliaga discutieron por negocios, que Yamil Rosales intervino y le pegó en la cabeza, que Aliaga se desvaneció, que Barrera le colocó un trapo y una cinta en la boca para que no gritara. Y el resto de los acusados hizo un encubrimiento que fue el llamado extorsivo, las ayudas en esconder y enterrar el cadáver". "Si esa hipótesis fuera cierta, Barrera sería autor de un homicidio culposo, Yamil Rosales de lesiones leves y todos los demás estarían exentos de responsabilidad penal", analizó la fiscal, es decir, quedarían en libertad.

Los tres pilares de la acusación

Para contradecir esa versión de las defensas, la fiscal André analizó "tres pruebas incontrovertibles" que sostiene la teoría de un secuestro extorsivo seguido de muerte.

En primer término aseguró que el desarrollo de la supuesta pelea entre Barrera y Rosales, tal como la relataron en sus declaraciones, no tiene coincidencia con otras pruebas de la causa. En entre ellas, la necropsia ya que no se detectó un tajo en la cabeza de la víctima fatal que correspondiera al golpe que le propinó Yamil Rosales con una herramienta, según afirmó jornadas atrás.

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El segundo punto destacado es el momento de la muerte. Para la fiscal, entre el 28 de julio que Diego Aliaga fue visto sin vida por última vez y el 1 de agosto en que enterraron el cuerpo en Lavalle, el hombre estuvo secuestrado y con vida al menos la mitad de ese tiempo. Para realizar esta afirmación se basó en la necropsia que determinó que el cadáver no tenía larvas ni presentaba el estado de descomposición acorde a un cuerpo que está cuatro días a la intemperie.

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Yamil Rosales, el quinto sospechoso de matar a Diego Aliaga.

Yamil Rosales, el quinto sospechoso de matar a Diego Aliaga.

Finalmente, la tercera prueba que destacó fue una escucha telefónica que se registró el 14 de septiembre de ese año donde un hermano de Yamil Rosales le comentó a un primo: "Este vago que mataron tenía mucha plata. Muchísima. Y el socio también. Lo mataron por plata, por muchos millones. El vaguito lo quería todo y le hizo firmar los papeles antes que lo mataran".

En su alegato, la Fiscal buscó respaldar su teoría sobre la planificación del secuestro con varias pruebas, entre ellas, las búsquedas que realizó Lucas Curi en su celular un día antes de al desaparición de Diego Aliaga sobre un caso similar del secuestro de un empresario en la localidad bonaerense de Quilmes.

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El debate se continúa realizando en las jornadas de los martes ya que restará que finalice el alegato de la Fiscalía, luego será el turno de la querella y finalmente de los abogados defensores de los sospechosos.

El caso Aliaga

El 28 de julio de 2020, Diego Aliaga fue visto por última vez con vida. El hombre salió de su casa ubicada en el coqueto barrio Palmares a bordo de una camioneta de un vecino. Lo acompañaba una joven con la que había estado reunido horas antes. Paró en una estación de servicio y finalmente se dirigió hasta una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz. En ese lugar pensaba montar un emprendimiento junto su socio en otros negocios, Diego Barrera. Sin embargo, no volvió a ser visto con vida.

Horas después, el hermano de Diego Aliaga se presentó en una dependencia policial para denunciar la desaparición. En ese momento, recibió un supuesto llamado extorsivo donde le pidieron una suma de un millón de dólares para volver a verlo con vida. El caso despertó la alarma de las autoridades y comenzó a investigarse en la Justicia Federal como un secuestro extorsivo -delito de competencia federal-.

Las evidencias fueron cercando al socio de Diego Aliaga hasta el 4 de agosto siguiente cuando fue detenido junto a su pareja Bibiana Sacolle y los hijos de la mujer. Las comunicaciones telefónicas que mantuvo el clan familiar el día de la desaparición, sumado a las cámaras de seguridad que grabaron a Barrera entrando a la propiedad en Rodeo de la Cruz y luego ingresando al barrio Palmares en la camioneta que manejaba Diego Aliaga fueron claves para la pesquisa.

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El 10 de septiembre se encontró el cadáver de la víctima enterrado en un descampado ubicado en Costa de Araujo. Fue gracias a la declaración de Yamil Rosales, un hombre que era empleado de la empresa de transportes que tenía la familia de sospechosos. El hombre aportó datos claves para hallar los restos y además quedó comprometido por unas conversaciones que mantuvo con uno de los hermanos Curi, por lo que también fue detenido y procesado al día siguiente.

El 5 de octubre siguiente, Diego Barrera declaró por primera vez como acusado y confesó haber cometido el hecho de sangre. Descartó que se haya tratado de un secuestro sino que aportó la versión de que se peleó con Diego Aliaga por temas económicos y que "se le fue la mano". También quiso desvincular al resto de los sospechosos. Poco y nada le creyó el fiscal Fernando Alcaraz, ya que ese testimonio no cambió absolutamente nada en el expediente.

Si el caso ya de por sí era complejo, a mediados de 2021 sería todavía más sensible al quedar estrechamente vinculado con la megacausa que investiga el presunto cobro de coimas por parte de una banda que lideraría el juez federal Walter Bento.

De hecho, Diego Barrera ha declarado varias veces en ese expediente y ha aportado detalles sobre la mecánica de los sobornos para liberar a presos. Para el fiscal Dante Vega, Diego Aliaga era la mano derecha del juez para gestionar los pagos.

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