Análisis y opinión

Amamos Chile, odiamos Chile, vamos siempre a Chile... ¿Es Chile mejor país que Argentina?

Aprovechamos Chile al máximo, pero aparece un sentimiento antichileno cuando raspamos apenas la superficie. ¿Es Chile un país mejor que la Argentina?

Nos morimos por vacacionar en Viña del Mar, Reñaca, o más al norte en La Serena. Amamos ir a Chile. Disfrutar sus playas, sus vinos, sus lugares, su gastronomía. Pero sobre todo, ansiamos sus precios baratos al tipo de cambio.

¿Quién no recuerda los autos cargados de cuatro o cinco televisores en el techo con el dólar planchado de 2016 y 2017, sin cepo? La Aduana argentina era un atasco permanente. Volverá a serlo este verano.

Nos reímos de que Chile no sea capaz de clasificarse a una Copa Mundial de Fútbol. O de que tienen un país angosto. Y siempre aparece la cuestión Malvinas en cada discusión. La ayuda que la dictadura de Augusto Pinochet dio a la corona británica en aquella guerra nos dolió en el alma.

Al borde de una guerra

En 1978, otra dictadura -la Argentina- estuvo a punto de arrastrarnos a una contienda armada contra Chile por el diferendo limítrofe sobre el Canal de Beagle y las islas Lennox, Picton y Nueva.

Sólo las personas mayores de 55 años y más tenemos recuerdos vívidos de aquello. Pero por encima de aquellos delirios bélicos, la “mala onda” con los chilenos aparece siempre en Mendoza y la Patagonia. Hay rivalidades históricas, sociales, territoriales y hasta deportivas.

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Cardenal Antonio Samoré. Guió a Chile y Argentina a la paz en los '70.

Cardenal Antonio Samoré. Guió a Chile y Argentina a la paz en los '70.

Eso sí, cruzamos la Aduana y reventamos la tarjeta. Desde el jueves comenzaron a pasar a Chile más de 5.000 personas diarias, por el fin de semana largo. En la previa del fin de semana XXL hubo largas demoras. Los pasajes a Chile en la Terminal de Ómnibus local estaban casi agotados desde la semana pasada. Viajes de compras y de descanso.

En tanto, el comercio chileno ya tendió los anzuelos. Mall Plaza y Parque Arauco están publicando atractivos descuentos para quienes porten DNI argentino o pasaporte. Aunque el desamor y la cordillera nos separen.

Aun así: ¿Cuál es el sentimiento real que albergamos por los chilenos? ¿Qué sentimos respecto del orden y el crecimiento, la economía estable, el progreso -que aquí de momento es aspiracional- del pueblo chileno?

El plebiscito de 1984 de paz y amistad con Chile

¿Cuál podría ser el punto de partida para “medir” esa percepción antichilena que parece estar latente bajo la dermis mendocina? ¿Es un fenómeno sólo de esta provincia? No. En la Patagonia el prejuicio antichileno funciona. Durante las construcciones de las líneas férreas que llegaban desde Bahía Balanza a Zapala a inicios del siglo pasado, las peleas de borrachos entre los obreros argentinos y chilenos solían terminar con algún muerto. La población chilena en las cárceles y barrios populares de Chubut en las décadas del '50 al '70, fueron motivo de análisis.

En la Patagonia, la idea de que Chile quería quedarse con aquella tierra nacional siempre estuvo muy extendida. Si bien es cierto que ese proceso existió, hubo tratados de límites que sepultaron aquellas aspiraciones a principios del siglo XX. Pero el prejuicio subsistió a varias generaciones.

voto plebiscito 1984
Con estas boletas se votó en el referéndum por el Canal de Beagle en 1984.

Con estas boletas se votó en el referéndum por el Canal de Beagle en 1984.

Puede que ninguna otra población argentina conozca tanto Chile, como la mendocina. Pero cada vez que aparece la “cuestión” chilena en el debate público, por lo que sea, mensajes antichilenos inundan las líneas de comunicación de Radio Nihuil. Ese reflejo es permanente.

No hay encuestas que midan si en esta provincia anida un sentimiento odioso hacia Chile. Pero sí existe un dato esclarecedor. El 25 de noviembre de 1984 se votó en el país el referéndum para aprobar o rechazar el Tratado de Paz y Amistad con Chile.

El al acuerdo ganó con el 82,60% de los votos, en pleno auge alfonsinista. El NO sólo consiguió el 17,40%. El peronismo militó el abstencionismo, pero los votos en blanco fueron sólo del 1,1%. La mediación papal de Juan Pablo II no le dio toda la razón a Chile, pero sí le otorgó la margen sur del Canal de Beagle y las tres islas en disputa. La margen norte y otras dos islas, quedaron para la Argentina.

Pese al triunfo aplastante del SÍ, hubo dos territorios con un voto por el NO más elevado. Primero, Tierra del Fuego, donde el SÍ ganó sólo 59% a 40%, a muy pocos kilómetros del conflicto. Y luego Mendoza donde el triunfo del SÍ fue de 66% a 33%. El segundo “NO” más alto del país. Provincias vecinas como La Pampa, votaron masivamente a favor del SÍ. ¿Qué significó aquel rechazo tan fuerte al acuerdo, más que en el resto del país?

Percepciones anti vecinos

No hay encuestas que reflejen qué sentimos por nuestros vecinos trasandinos. Pero puede haber percepciones. Desde una de las consultoras más importantes de Mendoza, compartieron una idea. “Sentimos admiración por Chile… por su orden, por el progreso, porque vemos la estabilidad… porque tienen acceso a bienes y servicios que aquí no tenemos, o no tuvimos en tantos años de economía cerrada y que son aspiracionales de la sociedad mendocina… porque cada vez que vamos vemos el crecimiento… los edificios nuevos… el desarrollo… Creo que con los sentimientos es al revés, ellos nos detestan más a nosotros…”, indica la fuente.

Y señala que en los últimos años “da pena…” ver cómo ha crecido la inseguridad en Chile. Los ataques y robos a turistas argentinos han sido noticia frecuente en los últimos años.

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Las compras en Chile en el último invierno. Hubo tours cada vez que el paso lo permitió.

Las compras en Chile en el último invierno. Hubo tours cada vez que el paso lo permitió.

Corría el verano de 2002. La devaluación posterior a la crisis de diciembre de 2001 multiplicó el poder de compra de la moneda chilena en la Argentina por tres veces y media. Fue aquel verano el de la primera gran oleada de turistas chilenos comprando en Argentina. Una mañana de sábado, una señora chilena con amigas compraban de todo en pleno centro de Mendoza y declaró ante el móvil de uno de los canales de TV locales. “Está todo barato… pero lo que más me ha impresionado, lo educaditos y amables que están los argentinos”, dijo con una sorna indisimulable, en la puerta de una casa de cambio que ya no existe.

¿Será verdad que nos detestan? Puede que sea así desde el prejuicio y el desconocimiento. Pero hay miles de argentinos y chilenos viviendo tras la frontera “cambiada” sin problemas que reportar, no más que cualquier otro habitante.

El Instituto Nacional de Estadísticas de Chile estimó en 83.265 los argentinos residentes en ese país, con cifras de 2023. Es el 4,3% de los residentes extranjeros en el país trasandino, que está ante un muy probable giro político que aquí sería dramático, sin que su economía siquiera estornude. Mientras que el censo 2022 calculó en 211.000 los chilenos residentes en nuestro país.

Admiración a Chile, o envidia lisa y llana

Días atrás, en el pase entre “No tenés cara…” y “Días Distintos” se planteó con el periodista Julián Imazio el debate… “¿Es Chile un país mejor que la Argentina?” Sólo fue posible discutir allí conclusiones más sentimentales que científicas. Veamos ahora algunos datos duros.

Desigualdad. El índice Gini mide cuán grande es la brecha entre ricos y pobres. 0 (cero) es la igualdad total, y 100, la desigualdad total. Chile tiene una desigualdad de media a alta, situada en 43. Apenas más desigual que la Argentina, cuya última cifra de desigualdad es de 42,4. Para tener un parámetro global, Brasil mide 51,6 de desigualdad, Estados Unidos 41,8; y la economía de mayor igualdad del mundo -Eslovaquia- tiene un índice Gini de 21,6. Roberto Cachanovsky escribió una vez que el índice de Gini mide la envidia. Estamos cerca.

PBI per cápita: el Producto Bruto Interno de un país, por habitante, mide la riqueza generada por su actividad económica. En esto Chile nos supera. Sobre la base de estimaciones del FMI el país de al lado genera 17.810 dólares al año por persona, contra 14.360 dólares de la Argentina. EE.UU. generó el año pasado 85.810 dólares anuales por habitante, España unos 34.000 dólares, y Brasil, poco más de 10.000 dólares por cabeza. Seguimos siendo pobres de este lado del mundo.

adolescentes chile rescatados
Los adolescentes sanjuaninos rescatados del mar en La Serena, por un albañil chileno. Noticia mundial de solidaridad.

Los adolescentes sanjuaninos rescatados del mar en La Serena, por un albañil chileno. Noticia mundial de solidaridad.

La diferencia entre Chile y Argentina es que los vecinos tienen un plan para llegar a 2040 como un país desarrollado, ser “los primeros disruptivos de América Latina, para llegar a los 30.000 dólares de PBI per cápita”, como dijo en off un lobbista y ex diplomático chileno que vivió muchos años en Mendoza.

Desarrollo Humano. El Índice de Desarrollo Humano coloca a Chile y Argentina entre el grupo de países con mayor IDH, pero estamos lejos de los más desarrollados. Chile lidera la región con 0,878 y le sigue Argentina con 0,865. Islandia lidera el ránking mundial con 0,972 de este coeficiente que mide un conjunto de valores como educación, salud y nivel de vida. Va más allá de la riqueza de un país.

Para qué hablar de inflación. El año pasado tuvieron una suba de precios del 3,9% en todo el año, contra el 117,8 % de nuestro país.

El vino, ese tema sensible

No hay manera de que nos hagan creer que el vino chileno es mejor que los buenos vinos mendocinos. Ni que crucen la cordillera con tanques de guerra. Pero la verdad es que en el mundo, le va mejor al vino trasandino que a los nuestros.

El año pasado Chile vendió vino embotellado por 1.100 millones de dólares en 150 países, mientras que la Argentina lo hizo a 127 países; por un total de 712,7 millones de dólares. Goles son amores. Además Chile tiene menores costos de producción y acuerdos de libre comercio.

Vinos de exportación. El sector es uno de los más preocupados por el casi seguro recorte a los reintegros.
Chile tiene una mejor exportación de vinos embotellados que la Argentina.

Chile tiene una mejor exportación de vinos embotellados que la Argentina.

Últimos números

El desempleo es levemente menor en Argentina (7,6%) que en Chile (8,6%) para períodos similares de este año. En cuanto a nivel de pobreza están sensiblemente mejor. Oficialmente el 6,5% de la población chilena es pobre aunque un método actualizado sitúa ese índice en 22,1%; contra 31,6% de la Argentina.

Es verdad que desde que Javier Milei es presidente la pobreza bajó, pero sigue siendo muy alta. “Chile mantiene una economía de ingresos medios-altos con un crecimiento moderado, inflación bajo control y una estructura basada en servicios y minería. Los desafíos siguen siendo reducir la desigualdad y diversificar la base exportadora” dice un economista chileno con clientes argentinos, consultado para este trabajo.

En educación, tanto las pruebas PISA, los coeficientes que miden la calidad universitaria, la cantidad de chicos que logran terminar la educación formal (aunque fuere paga), son mejores que en la Argentina. La “década ganada” del kirchnerismo demolió la educación argentina.

Estamos al horno.

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Qué nos dicen los índices

En los índices nos va peor. ¿Significa que Chile es un mejor país que la Argentina? Es una pregunta imposible de responder, porque entran en la ecuación cuestiones subjetivas de las que se discuten en los bares o en los encuentros de amigos: nuestros amigos chilenos nunca van a saber qué es ser Campeón del Mundo de Fútbol, Maradona y Messi son nuestros, inventamos el dulce de leche, el colectivo y la birome; resolvemos todo con alambre, tenemos 5 Premios Nobel y ellos sólo 2 (aunque de Literatura, los que tanto deseamos y nunca tuvimos); hacemos mejores asados, nuestra montaña es más linda, nuestras playas son más cool; somos la cuna y la casa del rock latinoamericano y de la cultura y ellos tenían que aplaudir a Cerati y los Enanitos… ¿Qué más?

En el imaginario argentino y especialmente mendocino, nos sentimos “mejores” que los chilenos, aunque sin ese sentimiento ominoso de años atrás alimentado por los diferendos limítrofes, la tensión de 1978 por el Beagle y la Guerra de Malvinas.

Transmitimos una pseudo superioridad que a los trasandinos les molesta en grande, pese a que todos los números de la economía y el desarrollo indican que han hecho los deberes y gestionado su país mucho mejor de lo que nosotros lo hicimos con el nuestro.

Ejemplo de por qué lo hacen mejor

En junio de este año, el colega chileno Claudio Andrade -trabaja hace años para medios argentinos desde la Patagonia- escribió en Infobae una nota que muestra el contraste entre ambos países.

Radicado en la zona sureña de Magallanes, “gemela” de Tierra del Fuego, Claudio explicó cómo sobre la base de la extracción de combustibles fósiles, pesca artesanal e industrial, turismo y salmonicultura, Magallanes por sí sola genera U$S1.600 millones anuales y tiene apenas 6.800 pobres; contra los sólo U$S413 millones y 90.000 pobres del lado argentino.

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Cría de salmones en Magallanes, sur de Chile.

Cría de salmones en Magallanes, sur de Chile.

Tierra del Fuego debate la supervivencia de su industria electrónica subsidiada, y se opone a explotar la crianza de salmones. Es casi un fresco de la Argentina. Magallanes es la región “hermana” de Tierra del Fuego y tiene pleno empleo. De acuerdo a lo que explica Andrade, será la primera zona de Chile plenamente desarrollada hacia 2035, en sólo 10 años.

¿Somos mejores que Chile, sí o no?

Somos países hermanos. Pero un poco celosos, algo xenófobos, un tanto desconfiados, y muy competitivos. Tanto recelo hay, que una guerra de burocracias ha transformado el Paso Internacional Cristo Redentor en una verdadera colección de trabas, problemas y dificultades serias; en lugar de ser una autopista limpia, libre y generosa de ambos lados, para transitar en plan turismo, o para mover nuestras economías. El paso más importante entre ambos países es a la vez una de las peores fronteras del mundo civilizado.

Hace unos años, en el Festival de Viña, un standapero chileno abrió su rutina con un chiste que ilustra a la perfección qué piensan de nosotros:

Llegan dos argentinos a una fiesta en Santiago, impecablemente vestidos, muy elegantes, y uno le dice al otro…

-Ché… ¿Les decimos que somos argentinos?

-No… dejalos… ¡Que se jodan!

¿Querríamos “ser chilenos”, de lo mal que nos ha ido?

Difícil. Amamos ser argentinos, la celeste y blanca nos late en el pecho. Pero qué bien nos habría venido aprender las materias estabilidad, desarrollo, tolerancia y crecimiento de un país que con poco, ha hecho milagros.

Aunque haya sido el argentinísimo José de San Martín quien debió cruzar la cordillera para liberarlos del yugo. Hoy, ese dato interesa poco. Puede que el pueblo chileno haya entendido la herencia de San Martín, mucho mejor que nosotros, que hemos "chocado" el mejor país del mundo.