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El desierto que atrae millones: Atacama se convierte en el mayor polo global de inteligencia artificial

Lo que durante décadas fue visto como uno de los territorios más áridos e inhóspitos del planeta ahora podría transformarse en un punto estratégico para el futuro de la inteligencia artificial.

Durante años, el desierto de Atacama fue conocido por sus paisajes extremos, sus cielos ideales para la astronomía y sus enormes reservas minerales. Pero ahora, una nueva industria empieza a mirar esa región con otro objetivo: la inteligencia artificial.

Lo que alguna vez fue visto como uno de los territorios más áridos e inhóspitos del planeta podría convertirse en uno de los mayores polos globales de centros de datos e infraestructura para IA gracias a un recurso que allí sobra casi todo el año.

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El desierto que atrae millones: Atacama se convierte en el mayor polo global de inteligencia artificial

Ubicado en el norte de Chile, el desierto de Atacama posee algunos de los niveles de radiación solar más altos registrados en el planeta. Estudios internacionales muestran que ciertas zonas reciben más de 3.500 horas de sol al año, una condición extraordinaria para la generación fotovoltaica a gran escala.

Esa ventaja natural comenzó a transformar la región en uno de los principales centros energéticos de América Latina, con megaproyectos solares que producen electricidad a costos cada vez más bajos. El interés de la industria tecnológica surge por una razón concreta: la inteligencia artificial consume cantidades gigantescas de energía.

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Chile se proyecta como el gran polo de los centros de datos

Los modelos avanzados requieren centros de datos capaces de operar miles de procesadores simultáneamente durante las 24 horas. Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, el consumo eléctrico de los data centers vinculados a IA podría duplicarse antes de 2030.

En ese contexto, Atacama empieza a aparecer como un territorio estratégico. Empresas tecnológicas y energéticas estudian instalar centros de procesamiento de datos alimentados directamente con energía solar y almacenamiento de baterías. La combinación resulta especialmente atractiva porque permite reducir costos operativos y disminuir la huella de carbono de la inteligencia artificial, uno de los temas más discutidos actualmente en la industria tecnológica.

Además de la energía barata, este desierto ofrece otro factor clave: espacio disponible para infraestructura masiva. Los grandes centros de datos necesitan enormes extensiones de terreno, redes eléctricas robustas y estabilidad climática. El norte chileno reúne varias de esas condiciones y ya concentra inversiones ligadas a minería, transmisión energética y tecnologías de almacenamiento.

Sin embargo, el desarrollo también plantea desafíos importantes. El consumo de agua para refrigeración, el impacto ambiental y la necesidad de ampliar las redes de transmisión son algunos de los puntos que generan debate entre expertos y comunidades locales. La región ya enfrenta tensiones vinculadas al uso de recursos naturales por parte de la minería del cobre y del litio, industrias fundamentales para la transición energética global.

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