El horror parece no tener fin en el caso de Agostina Vega, la adolescente de 14 años brutalmente asesinada en Córdoba, un crimen que mantiene en vilo y conmocionado a todo el país, sobre todo por la magnitud del aberrante hecho.
Crimen de Agostina Vega: el instante en que Barrelier entra al descampado donde hallaron los restos en bolsas
Crimen de Agostina Vega: hallan prueba clave que incrimina a Claudio Barrelier con el ingreso al descampado
En las últimas horas, salió a la luz una prueba material que resulta demoledora para Claudio Barrelier (33), el único detenido y principal sospechoso del femicidio: la imagen exacta que muestra el ingreso del vehículo que conducía al descampado donde fue hallado el cuerpo de la menor.
Crimen de Agostina Vega: el auto de Barrelier en el descampado
La captura fotográfica que ilustra esta nota es escalofriante. Ubica al auto justo en el ingreso del enorme terreno baldío del barrio Ampliación Ferreyra, al sur de la capital de Córdoba.
De acuerdo con la reconstrucción que llevan adelante los investigadores bajo las directivas del fiscal Raúl Garzón, se trata de un Ford Ka de color negro que Barrelier le había pedido prestado a una mujer (con la que mantenía una relación sentimental) bajo la excusa de tener que hacer "una changa" durante la mañana del feriado del lunes 25 de mayo.
Las cámaras de seguridad de la zona y la triangulación de las antenas de telefonía celular, no dejan lugar a dudas sobre sus movimientos. Los registros marcan que el vehículo de Barrelier ingresó al agreste predio de 240 hectáreas alrededor de las 11.45 de aquel lunes, y fue captado retirándose del lugar apenas media hora después, cerca de las 12.15.
En esa macabra ventana de treinta minutos, la Justicia sospecha que el imputado aprovechó la soledad del enorme monte para ocultar los restos de Agostina, los cuales habría trasladado ocultos en bolsas desde su propio domicilio en el barrio Cofico, ubicado a unos 17 kilómetros de distancia de la zona del hallazgo.
Crimen de Agostina Vega: detalles del caso
Como se sabe, Agostina Vega estaba desaparecida desde la noche del sábado 23 de mayo. Esa noche había acudido a la casa de Barrelier -ex pareja de su madre, Melisa Heredia, y con quien la familia mantenía un vínculo de confianza- bajo el engaño de ayudarle a preparar una sorpresa. La menor tomó un remís (pagado por el propio acusado), entró a la vivienda de portón blanco oxidado del imputado y nunca más salió con vida.
Fue recién este último sábado 30 de mayo cuando la incesante búsqueda tuvo su peor desenlace. Los perros rastreadores de la división K9 marcaron un pozo cercano a una acequia, tapado con tierra, en aquel mismo descampado que había sido visitado por el Ford Ka negro. Allí, enterradas a poca profundidad, los efectivos encontraron las bolsas con los restos de la adolescente.
En la fotografía aportada a la causa se respira la crudeza de la premeditación. Es la prueba irrefutable del "recorrido de la muerte", la confirmación visual de que Barrelier estuvo en el lugar del hallazgo en un día y horario clave.
Hoy, mientras los rastrillajes de los peritos continúan en la inmensidad de Ampliación Ferreyra para dar con los restos que aún faltan, el imputado pasa sus días en la cárcel de Bouwer, de Córdoba, internado bajo estricta observación permanente por presentar "ideas suicidas", completamente acorralado por la tecnología, las evidencias y el peso de un crimen que no tiene perdón.









