Macarena Sans es una embajadora del deporte mendocino, no solo en La Garra, la selección nacional femenina, sino en el handball europeo donde afrontará su quinta temporada en el Beti Onak de Pamplona.
A diez años de haber ganado la clasificación olímpica y la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, Sans admite: "Me siento muy bien, muy contenta afuera y en la selección. Son muchos años de esfuerzo y sacrificio, pero sigo sintiendo esa motivación y esas ganas de querer seguir dedicándome a esto y representando a Argentina".
-¿Es menos sacrificio ser profesional en España que estar viviendo acá en Mendoza y viajar?.
-Los viajes que tenía que hacer a Buenos Aires casi todas las semanas me sacaban mucha energía e implicaban un sacrificio enorme. De todos modos son cosas distintas porque allá, si bien la estructura es profesional, el sacrificio es la distancia con Mendoza, con mi familia, Pero hablando de handball específicamente era mucho más sacrificado acá.
-¿Progresaste mucho cuando te fuiste a jugar afuera?
-Creo que acá con la selección entrenábamos como en un club, todas la semanas, todo el año. Y muchas veníamos ya con un nivel que era bueno para jugar allá. Sí hemos mejorado en cuanto a la competencia. La liga es muy buena y mucho más competitiva. En ese sentido creo que sí, que he levantado el nivel.
-Siempre te costó mucho irte ¿te arrepentís de no haberte ido antes?.
-No, porque yo creo que me fui en el momento que estaba preparada. A mí me tocó ir desde muy chica a Buenos Aires, me costaba mucho dejar Mendoza y no lo veía como algo que me quitaba el sueño, pero cuando estuve preparada y quise hacerlo, en ese mismo momento me fui.
-¿Pero al ver cómo estás hoy allá pensás que podría haberte ido un par de años antes?.
-La diferencia está en lo que nosotros tenemos que hacer acá para estar en la selección, sobre todo siendo del interior, de tener que viajar a Buenos Aires. No me arrepiento de todo lo que he hecho, pero hay muchísimas cosas que nosotras hemos hecho y no se si las haría de esa manera, o al menos me gustaría que se hagan de otra forma.
Maca Sans y su presente en el Beti Onak de España
-¿Cómo es el club en el que jugás?
-Ellos me llamaron en el 2021 con el objetivo de ascender a la máxima categoría de España, logramos ascender en el primer año, llevo tres años jugando en la máxima categoría y cada año es como que nos ha ido un poco mejor. Este año jugamos la Copa de la Reina por primera vez, salimos subcampeonas y eso nos dio la posibilidad de clasificar a la Copa de Europa para esta temporada que viene, con todo el apoyo que eso implica a nivel público y privado. Navarra es una provincia con muchos recursos y le da muchísima importancia al deporte y al deporte femenino.
-¿Y qué otra referencia deportiva hay en la zona?
-El Osasuna de fútbol, y Miguel Induráin (ciclista) que es de Villava, el pueblo donde yo vivo. Hay básquet femenino también, pero el año pasado descendieron, y la pelota es una locura hay un frontón en cada pueblo.
-¿Cómo es el club a nivel estructura?
-Es el club de un pueblo (Villava) pegado a Pamplona, en Navarra, al lado del País Vasco. Un club muy familiar, me hace acordar a muchos de acá, y tiene tres deportes: handball, fútbol y pelota vasca. Lo más fuerte del club es el handball y el femenino. Y en Navarra, que es la provincia, somos el único equipo femenino que juega en la máxima categoría y eso le da mucha importancia, el gobierno, los ayuntamientos y las empresas apoyan muchísimo. El club es chico en cuanto a estructura, pero tiene muchísimo apoyo económico y dirigencial.
-¿Hay mucha diferencia con lo que es el handball de acá?
-Con la selección no porque tiene la cancha techada y de parquet que está muy bien, pero lo que es con los clubes de Argentina sí hay mucha diferencia. Nosotros acá, por ejemplo, en Regatas no tenemos cancha techada y allá eso es impensado, ni siquiera en categorías inferiores. O sea, el handball en toda Europa en realidad es un deporte indoor, se juega bajo techo.
El handball de Mendoza y su visión del deporte
-¿Cómo ves desde afuera al handball de Mendoza y Argentina?.
-He reflexionado mucho sobre eso porque nosotros los argentinos tenemos una cultura del entrenamiento y del compromiso, por más que sea amateur, y lo tenemos desde chicos. Uno crece sabiendo que para pertenecer a un equipo tiene que hacer un esfuerzo y en eso veo que nosotros estamos como un paso más adelante, sobre todo en las inferiores. Esa cultura me parece impagable, pero también creo que acá en el deporte en general tenemos muy pocos recursos y eso te termina pasando factura a la hora de intentar ser mejor. Y otra cosa también que está pasando en este último tiempo es que muchísimos jugadores y jugadoras se están yendo y entonces también el nivel es como que va bajando.
"Yo intentaría hacer algo para involucrar más a las empresas en el deporte y darles beneficios para que ellos aportando a los deportes tengan un beneficio, que es como hacen en España. Suena mal, pero el dinero al final es lo que te hace crecer porque podés tener más y mejor infraestructura. Con la cantidad de colegios que tienen obligatoriamente el handball en su currícula anual yo intentaría hacer más jornadas de captación. El problema es que después hay pocos clubes y no tienen la estructura para contenerlos, pero al menos generaría que los chicos se acerquen".
-¿Es algo que te gustaría hacer?
-Me encantaría, yo estudié una diplomatura en gestión y política deportiva. Y me gusta mucho la parte de gestión porque ha sido un poco todo lo que yo he vivido, como jugadora y también por muchos momentos me he tenido como que autogestionar. Me encantaría hacerlo para que en un futuro sea un poco más fácil el proceso sobre todo para los chicos del interior que están en la selección. Que sea un poco más fácil el camino y no sean casos aislados y puntuales sino que haya una estructura.
Su vuelta a La Garra y la ilusión de estar en los Juegos Olímpicos 2028
"Mi objetivo son los Juegos Panamericanos de Lima 2027, que es clasificatorio a los Juegos Olímpicos 2028. Por ahora espero quedarme un tiempo más en el club, encima ahora viene Mica Casasola que es mi mejor amiga y para la selección es buenísimo que juguemos juntas todo el año. También está Ayelén García y es buenísimo que estemos las tres entrenando todo el año juntas".
-¿Cómo fue volver a la selección?
-Fue muy lindo. En realidad no me sacaron, pero el entrenador anterior no me llamó para los últimos torneos. Ahora cambió el cuerpo técnico y hemos concentrado seis veces en menos de un año, además de un torneo. Y ahora viene el Mundial en diciembre y tenemos concentraciones en septiembre, octubre y noviembre. Ese sería el objetivo, poder volver a jugar el Mundial (NDR: ya jugó 7 entre juveniles y mayores)
-¿Y en el Mundial para qué está Argentina?
-Nuestro objetivo es pasar de ronda. Antes eran 24, ahora son 32 equipos y queremos pasar a la main round y después, seguir hasta donde se pueda.
-¿Y clasificar a Los Ángeles 2028 es muy difícil?
-Sí, es muy difícil. Pero bueno, yo tengo mucha fe. Este cuerpo técnico está trabajando muy bien y con la cabeza muy puesta ahí. Y son personas recontra trabajadoras, honestas y dedicadas. Creo que es la combinación perfecta para que se puedan dar los resultados porque además tenemos a muchas jugadoras en ligas profesionales. Y el entrenador también está afuera.
Popurri, un sueño que se hizo realidad
Además de romperla dentro de la cancha, Maca cumplió en España lo que ella misma define como "un sueño que que me ha regalado la vida" y es el Popurri Beti Onak, un equipo de Balonmano Comunitario para que participen personas con cualquier discapacidad.
"El equipo es oficial del club, puede venir el que quiera y es un doble desafío, porque es un mundo muy heterogéneo y tenés que adaptarte a todo. Pero bueno, eso es lo que nosotros queremos, que venga todo el mundo y que pueda participar. Ya somos más o menos 25 o 30, nos han invitado a otros lugares a jugar y tenemos mucho apoyo del ayuntamiento, del club y las familias están muy presentes", asumió.
"A mí siempre me gustó la idea, pero no me imaginaba poder hacerlo allá, y menos con mi hermana", cuenta Macarena en referencia a que su hermana Marina, psicóloga, decidió irse con su familia a España, afincarse en Villava ("vivimos a una cuadra") e impulsar juntas este proyecto: "Mari y yo somos las coordinadoras. Y después hay tres monitoras que son un lujo y otros voluntarios".
Para cerrar, sobre el proyecto Popurri contó: "Surgió y fue tomando más fuerza, pero por momentos fue un camino difícil porque hasta tuvimos que modificar los estatutos del club. Costó formalizar todo y tener todo en regla porque fue como abrir un camino y lo quisimos hacer lo más estructurado, en regla y armado posible, para que no dependa de nosotras el día de mañana, sino que quede algo armado y pueda perdurar en el tiempo".
