Este martes finalizó la etapa de alegatos en el juicio que busca esclarecer el asesinato de Diego Aliaga (51), un caso extremadamente sensible para la Justicia Federal ya que tiene un estrecho vínculo con la causa de corrupción judicial contra el juez Walter Bento. Y la primera noticia de la tarde fue que el principal acusado, Diego Barrera, recibió una condena a prisión perpetua, al igual que su expareja Bibiana Sacolle y los hijos de la mujer, Gastón y Lucas Curi.
Caso Aliaga: prisión perpetua para Diego Barrera, su expareja y sus hijastros
En tanto, el otro acusado -el chofer Yamil Rosales- recibió una pena de 17 años, beneficiado por haber colaborado en la investigación, ya que fue quien permitió hallar el cadáver de la víctima.
Asimismo, se ordenó el decomiso de 6 vehículos: dos combis Mercedes Benz Sprinter, un Volkwagen Golf, un Dodge, una Renault Kangoo y un Chevrolet Corsa, aparte de la inhibición general de bienes para todos los imputados. Una propiedad ubicada en Jujuy 840 (Cuarta Sección, Ciudad) quedó igualmente afectada.
La causa deja algunos interrogantes sobre la vida que llevará una joven hija de Barrera y Sacolle, que no tiene relación con el expediente y que con poco más de 20 años ve ahora que todo su entorno familiar quedó tras las rejas.
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Un extenso debate
Luego de varios meses de un extenso debate, este martes se le puso punto final a la etapa de alegatos y no hubo más nada para decir antes de escuchar la sentencia.
En la jornada se escuchó la teoría del caso de las abogadas que representan a la empresaria Bibiana Sacolle y sus dos hijos, Lucas y Gastón Curi. Según la perspectiva de la Fiscalía Federal, estas tres personas junto a la expareja de la mujer, Diego Barrera, y el empleado familiar Yamil Rosales planificaron y ejecutaron el secuestro y asesinato de Diego Aliaga; por lo que deben ser condenados a prisión perpetua.
Las hermanas abogadas Gemina y Anahí Venier consideraron algo totalmente distinto para sus tres clientes. "No excluimos la existencia de un pacto, de un plan o de un acuerdo espurio. Pero afirmamos que si esto existió, no fueron parte del mismo Lucas, Gastón y Bibiana", aseveraron en sus alegatos, clamando por una sentencia absolutoria para sus asistidos.
Las letradas explicaron que a lo sumo pudieron haber cometido un encubrimiento posterior al crimen de Diego Aliaga, pero es un delito que no se le puede imputar por su vínculo con el autor, Diego Barrera, quien era pareja y padrastro de sus representados, respectivamente.
De todas formas, en sus alegatos también plantearon que si el Tribunal considera que intervinieron en la planificación y comisión del delito, se los condene como partícipes secundarios ya que "ninguno fue imprescindible o tuvo el codominio del hecho. No hay coautoría si hay subordinación".
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La pelota quedó en los pies del Tribunal integrado por los jueces Alberto Daniel Carelli, Alejandro Waldo Piña y María Paula Marisi. Los magistrados se tomaron un cuarto intermedio para dictar sentencia en horas de la tarde de este martes. Y las penas fueron duras.
El caso Aliaga
El 28 de julio de 2020, Diego Aliaga fue visto por última vez con vida. El hombre salió de su casa ubicada en el coqueto barrio Palmares a bordo de una camioneta de un vecino. Lo acompañaba una joven con la que había estado reunido horas antes.
Paró en una estación de servicio y finalmente se dirigió hasta una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz. En ese lugar pensaba montar un emprendimiento junto a su socio en otros negocios, Diego Barrera. Sin embargo, no volvió a ser visto con vida.
Horas después, el hermano de Diego Aliaga se presentó en una dependencia policial para denunciar la desaparición. En ese momento, recibió un supuesto llamado extorsivo donde le pidieron una suma de un millón de dólares para volver a verlo con vida. El caso despertó la alarma de las autoridades y comenzó a investigarse en la Justicia Federal como un secuestro extorsivo -delito de competencia federal-.
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Las evidencias fueron cercando al socio de Diego Aliaga hasta el 4 de agosto siguiente, cuando fue detenido junto a su entonces pareja Bibiana Sacolle y los hijos de la mujer. Las comunicaciones telefónicas que mantuvo el clan familiar el día de la desaparición, sumado a las cámaras de seguridad que grabaron a Barrera entrando a la propiedad en Rodeo de la Cruz y luego ingresando al barrio Palmares en la camioneta que manejaba Diego Aliaga fueron claves para la pesquisa.
El 10 de septiembre de 2020 se encontró el cadáver de la víctima enterrado en un descampado ubicado en Costa de Araujo. Fue gracias a la declaración de Yamil Rosales, un hombre que era empleado de la empresa de transportes que tenía la familia de sospechosos. El sujeto aportó datos claves para hallar los restos y además quedó comprometido por unas conversaciones que mantuvo con uno de los hermanos Curi, por lo que también fue detenido y procesado al día siguiente.
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El 5 de octubre de aquel año, Diego Barrera declaró por primera vez como acusado y confesó haber cometido el hecho de sangre. Descartó que se haya tratado de un secuestro, sino que aportó la versión de que se peleó con Diego Aliaga por temas económicos y que "se le fue la mano". También quiso desvincular al resto de los sospechosos. Poco y nada le creyó el fiscal Alcaraz, ya que ese testimonio no cambió absolutamente nada en el expediente.
Si el caso ya de por sí era complejo, a mediados de 2021 sería todavía más sensible al quedar estrechamente vinculado con la megacausa que investiga el presunto cobro de coimas por parte de una banda que lideraría el juez federal Walter Bento.
De hecho, Diego Barrera ha declarado varias veces en ese expediente y ha aportado detalles sobre la mecánica de los sobornos para liberar a presos. Para el fiscal Dante Vega, Diego Aliaga era la mano derecha del juez para gestionar los pagos.





