Fin del juicio

Los motivos por lo que pidió la libertad el hombre que confesó haber enterrado el cuerpo de Diego Aliaga

Este martes realizó su alegato la defensa de Washington Yamil Rosales, una de las cinco personas que están siendo juzgadas por el secuestro y asesinado de Diego Aliaga. La abogada planteó distintos escenarios para la sentencia

Washington Yamil Rosales, el hombre que confesó haber estado presente cuando ocurrió la muerte de Diego Aliaga (51) y que luego entregó su cadáver, podría quedar libre en los próximos días. Al menos así lo solicitó su abogada defensora en el marco de los alegatos del juicio por el crimen del hombre ocurrido en julio de 2020, caso que terminó destapando la megacausa por el presunto cobro de coimas por parte del juez federal Walter Bento.

Rosales se encuentra bajo la figura del arrepentido desde un comienzo de la pesquisa. Fue quien aportó el dato clave sobre el descampado en Costa de Araujo, Lavalle, donde había enterrado el cadáver de Diego Aliaga. Para la Fiscalía, debe ser condenado por ser partícipe activo en el secuestro extorsivo seguido de muerte junto al clan familiar de sus jefes -Diego Barrera, Bibiana Sacolle, Lucas y Gastón Curi-. Pero al ser colaborador en la causa podría evitar la prisión perpetua y recibir una pena de 25 años de prisión.

Este martes fue el turno de la abogada Gabriela Massad, que representa legalmente al chofer acusado. La letrada descartó que el crimen haya ocurrido en el marco de un secuestro extorsivo y se basó en la versión de su cliente, quien declaró que presenció cómo fue la pelea entre Diego Barrera y Diego Aliaga, donde este último terminó muriendo ahogado cuando le taparon la boca para que no gritara ni pidiera auxilio. "De ninguna manera es un secuestrador o un homicida. Simplemente tuvo la mala suerte de presenciar una situación de fallecimiento de una persona en una circunstancia que no la buscó y terminó involucrado en un delito gravísimo", analizó.

Diego Aliaga.jpg
Diego Aliaga fue asesinado a mediados de 2020.

Diego Aliaga fue asesinado a mediados de 2020.

En base a esa hipótesis, la abogada solicitó que su cliente sea absuelto o, en segundo término, condenado bajo la figura de omisión de auxilio y encubrimiento agravado pero teniendo en cuenta una reducción de pena por la Ley del Arrepentido. "Mi pupilo procesal entregó un cuerpo y permitió que termináramos acá", consideró Massad. Si fuera así el fallo del Tribunal, Yamil Rosales podrá quedar libre pese a ser encontrado culpable.

► TE PUEDE INTERESAR: Las teorías alternativas de la defensa de Diego Barrera, el asesino confeso de Diego Aliaga

El juicio está próximo a conocer la sentencia ya que solamente restan los alegatos de las abogadas Gemina y Anahí Venier, quienes representan a Bibiana Sacolle y sus dos hijos, que se efectuarán el próximo martes 17 de octubre. Luego será el turno del Tribunal que pasará a deliberar para dictar sentencia en las próximas semanas.

juicio diego aliaga 33.jpg

El caso Aliaga

El 28 de julio de 2020, Diego Aliaga fue visto por última vez con vida. El hombre salió de su casa ubicada en el coqueto barrio Palmares a bordo de una camioneta de un vecino. Lo acompañaba una joven con la que había estado reunido horas antes. Paró en una estación de servicio y finalmente se dirigió hasta una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz. En ese lugar pensaba montar un emprendimiento junto su socio en otros negocios, Diego Barrera. Sin embargo, no volvió a ser visto con vida.

Horas después, el hermano de Diego Aliaga se presentó en una dependencia policial para denunciar la desaparición. En ese momento, recibió un supuesto llamado extorsivo donde le pidieron una suma de un millón de dólares para volver a verlo con vida. El caso despertó la alarma de las autoridades y comenzó a investigarse en la Justicia Federal como un secuestro extorsivo -delito de competencia federal-.

Las evidencias fueron cercando al socio de Diego Aliaga hasta el 4 de agosto siguiente cuando fue detenido junto a su pareja Bibiana Sacolle y los hijos de la mujer. Las comunicaciones telefónicas que mantuvo el clan familiar el día de la desaparición, sumado a las cámaras de seguridad que grabaron a Barrera entrando a la propiedad en Rodeo de la Cruz y luego ingresando al barrio Palmares en la camioneta que manejaba Diego Aliaga fueron claves para la pesquisa.

El 10 de septiembre se encontró el cadáver de la víctima enterrado en un descampado ubicado en Costa de Araujo. Fue gracias a la declaración de Yamil Rosales, un hombre que era empleado de la empresa de transportes que tenía la familia de sospechosos. El hombre aportó datos claves para hallar los restos y además quedó comprometido por unas conversaciones que mantuvo con uno de los hermanos Curi, por lo que también fue detenido y procesado al día siguiente.

► TE PUEDE INTERESAR: Caso Diego Aliaga: los tres pilares por los que pidieron prisión perpetua para los acusados

El 5 de octubre siguiente, Diego Barrera declaró por primera vez como acusado y confesó haber cometido el hecho de sangre. Descartó que se haya tratado de un secuestro sino que aportó la versión de que se peleó con Diego Aliaga por temas económicos y que "se me fue la mano". También quiso desvincular al resto de los sospechoso. Poco y nada le creyó el fiscal Alcaraz ya que ese testimonio no cambió absolutamente nada en el expediente.

Si el caso ya de por sí era complejo, a mediados de 2021 sería todavía más sensible al quedar estrechamente vinculado con la megacausa que investiga el presunto cobro de coimas por parte de una banda que lideraría el juez federal Walter Bento. De hecho, Diego Barrera ha declarado varias veces en ese expediente y ha aportado detalles sobre la mecánica de los sobornos para liberar a presos. Para el fiscal Dante Vega, Diego Aliaga era la mano derecha del juez para gestionar los pagos.

► TE PUEDE INTERESAR: La acusación del Jury de Enjuiciamiento pidió la remoción de Walter Bento como juez

Temas relacionados: