¿Lo sabías?

Hubo una época en que la justicia no se aplicaba solo a las personas, los animales también iban a juicio

En la Edad Media se llevaron a cabo una serie de juicios inusuales en los que los animales fueron acusados y juzgados por diversos delitos

Pensar en este tipo de juicio hoy parece totalmente absurdo, pero en la Edad Media estaba normalizado, incluso se convirtió en un fenómeno que se extendió por varios siglos en Europa.

El extraño caso de los juicios a animales en la Edad Media

Una de las peculiaridades más sorprendentes de estos juicios es que los animales contaban con representación legal.

Para entender ese extraño caso, hay que saber bien a qué se refiere. Los juicios a animales fueron una práctica real en Europa entre los siglos IX y XVII. En esa época la vida estaba medida por principios religiosos y cualquier acontecimiento, natural o extraordinario, era interpretado a través de ese aspecto.

Los animales se consideraban una creación divina, por eso estaban sometidos a las mismas leyes que los humanos. Es decir, si un animal cometía un acto considerado un crimen, como atacar a una persona, matar ganado o destruir cultivos, podía ser llevado a juicio, juzgado e inclusive condenado.

Estas costumbres religiosas no se elegían al azar, pues la Iglesia católica veía en el mal comportamiento animal una posible manifestación de la intervención diabólica. Esta visión se justificaba en la creencia de que el mundo era una lucha entre el bien y el mal, donde los demonios podían manipular a los animales para hacer daño a los humanos. Además, aplicar las leyes civiles de la época era importantísimo.

Cada tipo de juicio seguía una lógica particular dentro del marco legal y moral de la Edad Media.

Animales domésticos vs. salvajes: dos juicios divididos

Los animales domésticos como los cerdos, perros o caballos eran tratados como si fueran personas. Por ejemplo, si un cerdo atacaba y mataba a un niño, podía ser encarcelado y juzgado por asesinato. Por otro lado, los juicios para animales salvajes, como las plagas, insectos o ratas, eran diferentes.

Las plagas que mataban los cultivos eran vistas como una amenaza a la vida y se apelaba a la intervención divina. Los insectos o roedores no eran arrestados como los animales domésticos, pero se emitían decretos que les ordenaban abandonar el territorio.

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