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En 1935 introdujeron 101 sapos para combatir una plaga en Australia: hoy ellos son la plaga

En Australia, la introducción de 101 sapos en 1835 para controlar una plaga se convirtió en una catástrofe ecológica. Todos los detalles

El equilibrio ambiental es fácil de alterar, pero muy difícil de restaurar. Un claro ejemplo es la historia de este animal en las granjas de Australia, considerada una de las mayores catástrofes ecológicas del mundo.

Lo que comenzó en 1935 sigue teniendo consecuencias hasta la actualidad. Ese año, el sapo de caña fue introducido en Gordonvale, Australia, desde Hawái por la Oficina de Estaciones Experimentales del Azúcar. El objetivo era ayudar a los productores de caña de azúcar a controlar una plaga de escarabajos que amenazaba los cultivos.

Los liberaron es Australia para lidiar con una plaga y se transfomaron en la plaga

Se creía que este animal se alimentaba principalmente del escarabajo francés de la caña, uno de los principales enemigos de estas plantaciones. Sin embargo, con el tiempo se comprobó que ese insecto representaba solo una pequeña parte de su dieta. Además, tras la liberación de los primeros 101 ejemplares, la especie se reprodujo rápidamente gracias a la ausencia de depredadores naturales en Australia y a las condiciones favorables de su nuevo hábitat.

Para 1980, la población de sapos de caña ya superaba los cinco millones de ejemplares y se había expandido por gran parte del noreste de Australia. Su presencia provocó un fuerte impacto sobre la fauna nativa, ya que sus glándulas producen un veneno letal para numerosas especies. A esto se suma la competencia por alimento y refugio con los animales autóctonos.

¿Cómo enfrenta Australia esta invasión?

Hasta la actualidad, la mayoría de las estrategias para controlar la expansión de este animal han tenido resultados limitados. Muchos de los métodos consisten en la captura manual de ejemplares, aunque estas acciones también pueden afectar accidentalmente a especies nativas.

El Gobierno de Australia ha destinado recursos para enfrentar este problema mediante el financiamiento de investigaciones del Consejo Australiano de Investigación y del Programa Nacional de Conservación de Tierras, con el objetivo de desarrollar métodos más eficaces para reducir el impacto de esta especie invasora.

Además, en distintas regiones del país operan organizaciones sin fines de lucro dedicadas a proteger la fauna autóctona. Estos grupos realizan campañas de extracción de sapos de caña, investigan sus efectos sobre los ecosistemas y promueven la educación ambiental para involucrar a las comunidades en la lucha contra una de las invasiones biológicas más graves de la historia reciente.

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